Honrarás a tu hijo y a tu hija




«He venido aquí a morir contigo o a vivir contigo […] No son los Gobiernos quienes conviven, son las personas. De los Gobiernos no se recibe una palabra justa ni la lucha es justa. Yo he venido aquí a ofrecerte o a recibir una cosa u otra de ti. He venido para que sepas que mi palabra de muerte es cierta, y que mi palabra de vida también es cierta. Aquí vive el lobo, el oso, el antílope, el comanche…, y nosotros también viviremos aquí. Cazaremos sólo lo necesario para subsistir como hace el comanche. Y en primavera, cuando la hierba se vuelve verde y el comanche se traslada al norte, podrá descansar aquí y llevarse carne de nuestro ganado y buey seco para el viaje. El signo del comanche lo pondremos en nuestra puerta. Esa es mi palabra de vida.». | Clint Eastwood interpretando a Josey Wales en The Outlaw Josey Wales (Clint Eastwood, 1976).


Con la globalización económica se aprecia mejor que no hay diferencia entre la política que practica el Gobierno —empleo un término quirúrgico— o la Oposición alternante desde sus tanques de pensamiento multidisciplinares, al margen de sus particulares demagogias y favorecimientos clientelares para llamar a su rebaño de corderos a la comunión estatal. PIGS desde la óptica centroeuropea. Cada partido a los suyos, pero todos sumando en conjunto para la Fiesta entre campañas electorales, visto que los distintos Gobiernos de los distintos países ejercen la misma política independientemente de su signo político, literalmente «fenómeno que representa o sustituye a otro». Pasa como con el fúrgol. Fúrgol desde que lo politizaron y externalizaron del interés general. El fúrgol a partir de Florencristo, en el que ora juegas la Champions, ora la Intertoto, sin que esto suponga mayor problema. Mientras sea rentable para los intereses del representado, claro. Con Berlusconi en todos los canales siempre. Así que, auténticos energúmenos que hasta el día de antes de dedicarse al fútbol —a. F.— no sabían si una pelota era redonda o cuadrada, vienen rompiendo los techos de cristal en los palcos balompédicos desde entonces. Y también energúmenas, con la aparición de juntas directivas mixtas en el negocio y deporte antes de hombres, cuando preferían ser toreros.

  En nuestra cultura democrática taurina, el fúrgol de los desertores de la hoz y el martillo es el «deporte rey» (y no la vela o la hípica) en lo que se refiere a trato de favor por parte del Consejo Superior de Deportes tradicionalistas, dependiente de la cartera de Cultura anglosajona y Deporte nacionalcatólico. Artistas de las artes visuales atlantistas, tauromáquicas y deportivas. Responsables últimos entre otros menesteres de los lemas consensuados junto a algún obispón de los flacos, para controlar mejor las funciones viscerales de los espectadores de las diferentes familias de videntes a distancia, como los lemas de No al racismo, No a la drogas —en negro— o No a tal o cual guerra. Poniendo en práctica su política cuando pregonan la idea Única del momento por el principio de simplificación, y costeando públicamente los gastos de pregonería. Y también cuando se olvidan de ciertas guerras o de determinadas fases de las mismas, sin dejar de apoquinar al vocero a cuenta de sus maniobras distractivas en las antípodas. Y no como los lemas No al nazismo, No al clasismo o No al militarismo ni al clericalismo, nunca vistos por allí. Ni están ni se les espera. He ahí el hurto de la tradición del deporte rey al pueblo, causando interesadamente la división dentro de facciones populares antes unidas en lo deportivo, al ser contaminada la cuestión territorial con la partidista (flagrantemente en Madrid y Catalunya). En este sentido son más soberanos en Escocia, visto que en Glasgow aplaudieron a su Isabel II notoriamente filonazi (bendita hemeroteca), dando la vuelta a la imposición anglicana de honrarla con aplausos en los anfiteatros: If you hate the Royal Family, clap your hands. Arreglado. Si el pueblo hubiera tenido representantes en el Teatro de los Diputados, hubieran hecho lo propio con la plañidera otanista.

  Nuestro Consejo de deportes o Concilio religioso-deportivo es hoy presidido, como premio a la dedicación partidista y para escapar del mundanal ruido mediático, por el exdelegado del Gobierno en la camarilla centralista, J. M. Franco, que limpiara de protestas la villa de recreo para diversión de los de siempre: Los de la Unidad en la intervención policial. Cercando y descercando las reivindicaciones en los estadios deportivos de los torneos tecnofeudales, dejando las calles expeditas para desplazarse en snowboard cuando nieva bajo la boina chulapa. La cual tomaron prestada del pueblo, al igual que su fútbol. La nación madrileña si hubiera que adoptar los principios federales de los que presume el PSOE. Dicho por Franco durante el último período electoral autonómico, mientras encomendaba su espíritu laboral al partido junto con el antihéroe A. Gabilondo. Ascendido a ángel custodio del Régimen y monaguillo del pueblo encargado de blindar con su mera presencia la pederastia en la jerarquía católica. Fue cuando los discípulos de Colón, los pollinos que huyen de las Matématicas, la Geometría y la Astronomía a codazo limpio, plantearon una comisión integral no recuerdo si sobre pederastia o pandemias. También pudo ser sobre identidad del Estado. De la pedofrastia y de la violencia vicaria, mejor ni hablamos. Y con el extesorero de tal o cual club de alterne saliente ingresado en la trena después de entrarle hasta la cocina para robarle la cartera en un contraataque. En el caso de L. Bárcenas no tengo claro si el padre Karras, para exorcizarle una peineta que se había tenido que tragar, o el páter Ángel Berriatúa, deseándole lo mejor que se le puede desear a alguien en su flamante morada para infundirle fuerza. La era de los robaperas de Soto del Real, nada que ver con los tiempos de don Santiago Bernabéu (apolítico total, como dios Padre) en que los ministros no tenían siquiera que robarlas, no más tenían que cogerlas.

  Aquello era un paraíso desde que Franco pegó el pelotazo con las plantaciones de CAFE (Camaradas Arriba Falange Española), donde le dijeron que invirtiera si quería ascender a la más Alta Magistratura antes que J. Sanjurjo y E. Mola (q. e. p. d. los dos, porque Franco vive), financiado por sus compis de yoga y de cazas de brujas, Adolfo y Benito. Observando que gran parte de la nación desconoce la historia y no es todavía consciente de NO compartir los mismos intereses que los dirigentes estatales, considero imprescindible un curso acelerado de política en singular por el bien de los que van a ser inmolados, dado que la clase política heredera necesariamente de las Cortes berlanguianas, no puede hacerlo o desvelaría su doble juego, lo cual es trampa y retrocedes dos monarquías. En la carrera de San Jerónimo por ver quién es menos neoliberal sin reírse, son más de dar clases de desfalco público, a ser posible de forma legal últimamente. Que es donde y cuando entra la ciencia política y su pericia distractiva. Que implica hacer demagogia, es decir, concesiones meramente sentimentales (orientadas a las diferentes minorías y para dar lástima y limosna) con un coste asumible para el poder constituido y además reconvertido a negocio con etiquetas comerciales para llevar y engullir. L, G, T, B, I, A, Q…, cuyas minorías absolutas aparecen y desaparecen como los ojos del CIS, pero que son siempre los mismos: «la izquierda». Avalados siempre por un tal «estudio científico» que yerra seguro; es evidente, esto no necesita demostración. Porque si no, no sería un «estudio» sino una «evidencia científica» cien por cien, cienes y cienes de veces. Que, evidentemente, también yerra a la larga por tratarse una evidencia práctica, dogmática y protocolaria, con sus correspondientes daños colaterales que tratan de invisibilizar, lo cual es imposible.

  No se puede hacer invisible algo o a alguien aunque Sí se puede alterar las puertas (o ventanas) de la percepción y en concreto achicarlas haciendo zoom a lo Valerio Lazarov y su mareante montaña rusa. A sabiendas de que los sentidos sólo muestran sombras de la realidad, y de que, además, es malo para la salud física y mental estar en disonancia cognitiva con la tele supuestamente amenazada de Gran Apagón. Sí, lo saben, saben que están haciendo daño, con suerte pensando en el mal menor. Y sin tele y sin cerveza, mucha gente no lo resistiría y saldría voluntariamente de casa haciendo balconing antes de ser defenestrados. Y de paso comprobar si está o no lloviendo como asevera Tele Pinocchio en cualquier canal. Tele y cerveza, o similar: el circo, los torneos de fúrgol, el opio… Y ahora mismo no se me ocurre ninguna droga legal más que no lleve crucifijo. Qué buenos son cuando nos dejan comprar cerveza, bailar y divertirnos. A veces, que lo mucho cansa. Como todo el mundo sabe gracias a la tele, la tele es el mundo real, la cultura ideal y el arte retro cuando programan toros y/o banderillas. Y no solo en el Día del Señor o en Sabbat, no. Programa, programa y programa. 24 x 7. Y lo hacen para cada uno de los eufemísticos códigos relativos a las diferentes prostituciones neolibertinas a las que tratan de productos: enfermedad sin síntoma, gestación subrogada —a Jehová, creo—, progenitor no gestante —o puterete, siguiendo ciertas lógicas—, trabajadora sexual, becario periodístico, poliamor…, y no voy a seguir entreteniéndoles con los 7.9 billones de varietés, una por persona. La misma «identidad de género», que el alternante gubernamental no va a revertir por razón de rentabilidad y de avance estatal decidido, véase el DNIe 4.0 del Reich de España que garantiza la desasfixia con fondos a través del conducto Berlín-Mallorca. Productos para ricos, leyes y personas incluidas.

  La ley trans se hizo Carne de cañón legal pese a que en la moral resiste la igualdad «para toda persona» y «por cualquier condición». Minoría sí, pero, ¿podía estar necesitado de ayuda estatal un lobby, un grupo de presión que está doblando el brazo a [casi] todos los Gobiernos? Compárese el rendimiento del «lobby antivacunas», que si existe es por falsa bandera. Como Dios. Que sí necesita y ha necesitado demostración a lo largo de toda su vida (de toda la vida de Dios), al igual que la resurrección de la Carne y en qué condiciones de ultratumba. ¿Son más los discriminados ahora que antes? ¿Por estar atrapados al nacer en armarios corpóreos o por recibir atención y también casito (hijos de condenación eterna a la larga)? ¿Tan gratuita la atención sanitaria como «la vacuna» y su parafernalia? ¿Supuestamente en situación de DEFCON 2? ¿Cómo se puede «despatologizar» (sic) a un enfermo que no tiene síntomas? ¿De «disforia» o de bajona para la mayoría? Ah, claro, con especialistas. Con tecnócratas del Opus, los mismísimos que despatologizaron la homosexualidad, acompasadamente con la OMS, consintiendo otorgar el estatus matrimoñal (para que la que tenga que atender la hacienda, se pueda descontar el suplicio), aunque al margen de sus sortilegios privados, claro. Fuera sidosos de sus ritos sacramentales, como el de tomar o aportar rendimiento al árbol de la Ciencia.

  Y hasta hace cuatro días obedecían al silogismo opusiano: si tienen tara y son rojos, entonces fue falta sancionada por el Yahveh del momento. Franco en el caso que nos ocupa, recordemos que el Mesianismo es un conceptuación bélica, como ocurre con los híbridos o multidisciplinares «tanques de pensamiento». Que además no era precisamente piadoso hasta que los nazis siguieron a su Führer por un barranco (hijos de condenación eterna asimismo). Y si no tiene tara el producto, se lo quedan y lo venden —por las molestias ocasionadas— a un usuario como Dios manda, para que no sea un maleducado el día de mañana. Para destruir a la familia no conservadora (incluso no retrógada, Malditos los tibios) y para financiar la Obra del Padre a don Homilio rogando. Para exprimir el jugo a la concesión populista, hicieron el apaño en dos actos (de momento, el truco está en que siempre haya alguien discriminado), asintiendo con la entrepierna las parejas, de hecho. ¿Es beneficioso casarse? ¿Debe serlo? ¿Que les jodan a los solteros guapos o feos, menos a los asexuales? ¿Quiénes? Ni idea so pena de muerte y hasta que quede esclarecido en la práctica el concerniente objetivo de desarrollo sostenible. Si la república será feminista o no será, el feminismo respetará los valores republicanos o no será. Sus intereses no van a estar representados por la monarquía, y menos por las distintas ramas de la dinastía renovada de los Capetos.

  Y con los tecnócratas talibanes, los integristas islámicos digo, pasa tres cuartos de lo mismo. Con distintos preceptos patriarcales, eso sí, más tirando hacia el gore y el sadomaso, y más próximos a la tierra profanada de Sodoma y Gomorra. Pero tampoco para los identitarios medio orientales la mujer trans es embarazosa y no sé si embarazable. Desconociendo además el nivel iraquí o iraní en Neolengua, aunque posiblemente equiparados con el imperio de Occidente por la teleglobalización. Porque esa es otra, la del «lenguaje inclusivo» que le da otro uso al concepto «negacionismo», su particular marca de David que aspiran algunos a borrarse virtualmente de la frente con la cirugía de otros. Además, aceptando que los hombres se quedan encinta, abortan e incluso alumbran, ¿cómo no aceptar, por ejemplo, que la decisión de españolizar Cataluña la toma tal o cual serafín siguiendo indicaciones divinas y antidemocráticas? Creencias perfectamente hermanables, tú me proteges a mí con tus doctrinas y yo te protejo a ti con las mías. Y, con mayor motivo, se aliarían las religiones reconocidas en los Estados «aconfesionales», que no quiere decir que no tengan confesiones sino que no reconocen oficialmente una como la Verdadera. No es el caso de Inglaterra, por ejemplo, que tienen su propio Papa o Primado, el Arzobispo de Canterbury que respondía ante la Reina de corazones y sigue respondiendo ante su retoño (el de las aurículas auditivas renovadas), y a cuyo Estado califican de «laico» y «democrático» las agencias de calificación y los índices ¡liberales! de democracia. Ellos a su bola, ya transfiguraron la riqueza común (republicana, de Cromwell) en la Commonwealth actual. En su «anglicanismo», su inspiradora y reveladora fortaleza británica, aduciendo mientras se consienta que su imperio no es de este mundo. Y que tú no eres del suyo, claro. He ahí el secreto de la Vida Padre, que no todos pueden ser establishment. Dichosos los llamados a la cena del Señor tecnofeudal.

  Siendo peor el remedio que la enfermedad cuando se confederan los credos, como se acaban de confederar. Las Iglesias cristianas no les van a decir a las musulmanas lo que tienen que creer en sus Tierras, ni las católicas a las protestantes. Y sin embargo se confederan cíclicamente, Franco nos invadió con su guardia mora y Felipe lo hace indirectamente con los «refugiados» de la teocracia alauita. Gentiles contra paganos sin Credo. Como constata también todo hijo de Caín desde el mismo momento que los Gobiernos muerden la manzana ideológica de lo Raro (lo Queer), repartiendo tortas a paganinis diestros y siniestros a modo de sparring pugilístico de los matamoros. Por negacionistas (y ultraderechistas si gobiernan los de «somos la izquierda»), por anticristos desde su perspicacia visual. La mujer trans no es oficialmente tan embarazosa para el Corán como los gays, que además con un pañuelico en la cabeza, en teoría lo hacen. Sin cobrar el día que hay suerte, eso también. No es una afrenta para las Reescrituras sobre Jesús o su Segunda Venida, también trompeteada por los arcángeles, reencarnado en el que rima con «huevos de goma» tras ser reinventado por mercaderes pudientes (poco sospechosos de invertir en negocios ruinosos). Las lesbianas no saben lo que se pierden sin apostatar de su condición natural. Porque ellos pueden reencarnarse, he ahí la Casa de Saúd de los reyes de Oriente o la tercera generación (3G) de los filantrópicos William Henry Gates del imperio occidental, en permanente acto de amor por el género humano según sus propios Papers. La existencia de Guille Puertas es la prueba viviente de la Vida Padre que se pegan otros. Ecce homo.

  ¿Por qué en lugar de prohibir que se pueda estar triste o que se pueda odiar (de forma limitada e interpretable por los delirantes escribas) no legislan que se pueda estar alegre y que se pueda amar, también en otros ministerios como Seguridad Social o Trabajo (tarea para la izquierda institucional, su clase política izquierdista) dado que la igualdad se presuponía «transversal»)? No, claro, son más de prohibir la risa. Y pasa porque son unos cuentistas todos, por aceptar el desafío comerranas del Consenso partitocrático. Malditos sean los que bailan el chotis con las siglas (con la cuestión del Estado y no de la ciudadanía cuatrienal), había clamado el Califa laicista de Al-Ándalus en su travesía por el desierto. Danzad, danzad malditos —pensaría hoy—. Sus palabras reverberaron entonces en la mezquita cristiana de Córdoba como si náa. Ni siquiera se volvieron, quizás rememorando su quijotización por parte del grupo RISAS (dedicados hoy al ensalzamiento de Zelenski y Solana al mismo tiempo), y no sé si acostumbrados a los gritos de la niñera-milagritos. Además, resultaba inquietante para la patronal que disintiera de una absentista laboral cuando había que votar derechos. Parecida a Alberto Casero por la cara y por ejercer el derecho al voto distante de su jefe de filas, para más señas.

  Porque el Tamayazo es anterior a Eduardo Tamayo. Y bajo el régimen partitocrático (la monarquía parlamentaria), son todos del mismo equipo, sean o no conscientes de ello en la facción antibiótica. El malo de Anguita había sido sambenitado de «antieuropeísta», que era la peor condena que te podía caer por entonces. Negacionista de los hechiceros del dios Mercado, ni más ni menos. Justo cuando habían dejado de llamarle «anticonstitucionalista», tras recobrar su cintura política y para darle alegría al cuerpo macareno de Isidoro de Sevilla. Y por eso el anticordobitas y antisevillitas, entre otros antis por la cosa de ser pro socialismo y no por otra cosa, sabía de qué iba la Historia. Sobre la que impartía clases extraescolares acerca de su praxis política, y asimismo García-Trevijano sobre Teoría de la res publica basada en la experiencia, para alumbrar a todo animal racional que cursara en la universidad de la calle o en la del campo, dado que Los Santos Inocentes no adolecen de ingenio para dudar de municipalismos para el ennoblecimiento urbano. No sabrán pronunciar «gentrificación» pero saben lo que viene después del «cierren los ojos y recen». Porque municipalismos, es decir, doctrinas sobre la «realidad» de los municipios, hay tantos como municipios. Y palos casi tantos como agentes municipales y/o agentes flurona. En más de ocho mil municipios, todos con sus misas, himnos y banderas nacionalcatólicas. Dado que «el franquismo es anterior a Francisco Franco» —magister dixit—. El franquismo es una Inquisición renovada —j’accuse.

  Y nos podemos remontar a los tiempos de Jesús el galileo, del partido judicial de Nazaret en la provincia romana de Palestina que más tarde se anexionaría Siria para comunicar con la península de Anatolia, el estrecho del Bósforo y la Bizancio de epónimo griego y fundación en la parte occidental de la actual İstanbul (más tarde capital del Imperio Romano de Oriente). O a los tiempos de Constantino el Grande para ser más precisos, ideólogo del imperio cristiano y el cristianismo perseguidor. Porque hasta entonces, los seguidores del que no fue Cristo (o no lo era todavía oficialmente), eran perseguidos por difundir el Nuevo Testamento (Amaos los unos a los otros) en lugar del Antiguo, donde se relatan entre otras lindezas los distintos genocidios y, en definitiva, cómo y por qué vengativo motivo perpetrarlos en nombre del dios o patriarca del momento contra otras tribus o naciones lideradas y dignificadas por otros Cargos (las de Moab, Amón, Edom, Elam…). Dios cambiante para la liberación de los judíos que no llegaba ni llegó en el ano 0 ni en el 33, según explica el propio Sacerdocio, por incumplir los judíos de a pie su parte del contrato, claro. Nada que ver con Jesús, Hijo Único de Dios y Hombre Verdadero, Creador Padre y Redentor Nuestro. Diversos dioses (enviados divinos) violentos frente a un solo dios definitivamente Manso. Y el que gana escribe la Historia y tiende con cierta probabilidad a quemar los Libros del otro, del que pierde convenciendo, del que gana la batalla histórica. Las canciones son de aquellos que las cantan, en la nueva era apoyados en la barra de un bar o en misa de siete. Mayormente y minoritariamente, con poca proyección de futuro para mayor inri. Ya sustanciados terrenalmente.

  Véase que de entre todos los comandantes díscolos del poder terrenal que se sucedieron entonces y de los que podían cantar sus alabanzas, se interesaron por Uno. Por Él. De entre todo Cristo (o Mesías en hebreo), optaron por recopilar las fuentes escritas y orales sobre el calvario de Jesús. Encontrándose más tarde con la cuestión referente a Mariam, su madre. Todo por la Gracia del dedo del Pantocrátor. Que como su propio nombre indica, rebautizaron a «Salvador» —guiño, guiño—. Pasó entonces de moda el cristianismo de profetas como Ezequiel, que hoy se vuelve a estilar y cuya obra quizás conoceréis a través de la acertada elección de Tarantino, guionista de Pulp Fiction (Tiempos Violentos en Hispanoamérica), Inglourious Basterds (Malditos Bastardos) o Dog eat Dog (Perro come perro, Reservorio de bastardos en las colonias yanquis castellanoparlantes): «¡Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquellos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos! ¡Y tú sabrás que mi nombre es Yahvé, cuando caiga mi venganza sobre ti!». Y así es como se saca una y otra vez a los vulnerables del Valle de la Oscuridad. «Sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo» (Jn 9 25) —por la cuenta que me trae—. De aquellos barros en los ojos, estos lodos. Bien lo podían haber llamado «Partido Único» y bien podían haber elegido a cualquier otro Mesías coetáneo (Judas el Galileo, Teudas, Saulo, Barrabás, Judas el Sicario…), pero probablemente serían Redentores de este mundo, del planeta Tierra. Del que una parte de sus seres vivos e inertes huyen sistemáticamente, lo escuchamos cada siglo cuando manifiestan seguir queriendo huir a misa. Ahora bien, ¿son actualmente mayoría real los del Quiero huir a Misa?

  De todos modos, los verificadores bíblicos no ocultan que Jesús fue encarcelado y ajusticiado públicamente por el propio Imperio. ¿Procediendo a través de los tribunales ordinarios o publica iudicia o de los extraordinaria crimina reservados para dignidades aforadas? El sucesor de Herodes tenía esta dignidad y «mejor es para Herodes ser cerdo que hijo», atribuiría Macrobio ya bajo cristianismo imperial en sus reflexiones Saturnalia al pantocrátor Augusto. Según el autor al enterarse de las sentencias de «Herodes, rey de los judíos en Siria» contra los hasta entonces legítimos herederos por orden sucesorio y respaldo popular (y en favor de la saga samaritana de Antipas y Arquelao). Tras entrar en la capital administrativa de forma tumultuaria y con palos en las manos. Dirigiendo a sus adeptos hacia el Templo para desalojar a los Mercaderes, teniéndose después que ocultar. No sin ser capturado tras un chivatazo, ya después de cenar. Mientras hablaba con su Padre a la luz de la luna acompañado de sus somnolientos discípulos en un «lagar de aceite» (Getsemaní). Más que probablemente propiedad de algún terrateniente jerosolimitano, quizás sacerdote de los que envía circunstancialmente a la guardia —no existía Suiza— del Sanedrín. Al huerto al pie del monte de los Olivos a las tantas de la madrugada, «de parte de los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo». Donde y cuando también se produce un rifirrafe en el que el anticristo Simón (crucificado bocabajo) que luego será jefe de la banda, «le lleva una oreja» a un soldado. Pidiéndole Jesús que envaine la espada, eso sí. Lo cual es un atenuante.

  Siempre según la versión de verificadores canónicos y santificados como el publicano Mateo. Que recaudaba impuestos para Roma hasta que empezó a multiplicar y repartir panes y peces entre los bienaventurados invadidos. Teóricamente y después de tres siglos, todos mansos o casi todos mansos. Toda una felonía en las dos direcciones la de san Mateo, generosamente honrado y celebrado en nuestro país. Igual que san Jacobo el Matamoros o santa Catalina de Siena, copatrona de Europa junto a Benito de Nursia por observar el precepto monástico «ora et labora». Regla benedictina, caramba, como la abadía del Valle de los Caídos por Dios y por la España de Franco (las dos cosas). Si hay guerra santa o guerra por cojones, lo más práctico es creer en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre. No hay más misterio en la requetesanta Trinidad, en la que deben ascender antes al cielo los infames infieles que los omnipotentes señores.

  Entre Constantino, el obispo de Cesarea de nombre Eusebio, y el tutor y mentor de la casa real y el imperio de Bizancio, el maestro de retórica de nombre Lactancio, Ungieron a Jesús cristo pero bien. Que además no llegó a ser David, su corona de rey de los judíos fue finalmente de espinas. Porque su Reino no era de ese mundo, Él era de los de Abajo y los de ¡Afuera! Por ejemplo de los samaritanos, que también los debía haber buenos, otrora dentro del Reino Unido aunque chiquitito de Israel. O los fenicios y cananeos que estaban antes en la Tierra de Canaán, prometida a los judíos, por lo que había que echarlos, sin concebir otras posibilidades como convivir en un Estado laico —dado su obligado ofuscamiento—. Y no con una palmadita en la espalda y una carta de recomendación, sino siguiendo las orientaciones que se aprehenden en el Pentateuco del libro gordo por el que se rige Simón Pedrete, su Nuncio y nuestro Vicario castrense. Título o inri (Rey de Jerusalén) que hoy ostenta el jefe del Estado español observando el principio de uso inofensivo (ius usus inocui) y sin ocasionar perjuicio (non præjudicando). No podemos ir contra Israel, y de ahí probablemente el «Vamos, Israel» que nuestro Toni canta en las redes cuanto Netanyahu & Cía. sirven pepinazos contra niñas fértiles sirias o palestinas que tienen la rareza de querer vivir en paz, y no pueden autodeterminarse ni un ápice cuadrado. Y además no tenemos derecho sobre la propiedad israelí (ni la iraquí salvo los Ánsar y allegados). Esto es, primer ordenamiento a observar por herencia en nuestra Ley Fundamental: Además de ramera de Babilonia con siete cabezas, poner la cama.

  Otro gallo nos cantaría en las peleas de gallos si Palestina dejara de ser judía, o España dejara de ser católica, etimológica e históricamente la Península rota y remendada mediante reconocimientos vaticanos como la bula Manifestis Probatum por la que se independizaba el condado de Portugal (del reino de León), mediante «la implantación del laicismo del Estado con todas sus inevitables y rigurosas consecuencias» como anunciara Azaña en 1931. Otros imanes atraerían a la razón en lugar de más y más sacristanes, rabinos y almuecines llamando al rezo e interpretando cada día en sus diversas y plurales versiones la melodía de sus ensordecedoras campanas infernales. El cristianismo, dejando ya atrás el judeocristianismo que les hizo el trabajo sucio (y les sigue haciendo, visto lo visto) pescando a insensatos e insensibles, constituye un reinicio en toda regla en cuanto a moneda y división administrativa del imperio, tanto en el frente del Levante como en el del Poniente, por iniciativa de los que tampoco sabían salir de las crisis si no era a bofetadas. Una forma de ganarse la vida tan legítima o más —y me genuflexiono por esta última opción— que la de los paganos. A sabiendas de que a los hijos de los hijos de los hijos de Adán y su Costilla, les gustaría lo de poner la otra mejilla. A todos ellos y a todas ellas desde que votan, quienes voten. Carrillada gestada por la propia Eva, con algún dolor original visto que Mariam sería Bendita e Inmaculada entre todas las mujeres. Y macarena si quisiese, solo tendría que empadronarse. Sucia durante una imperiosa y práctica cuarentena tras alumbrar. Por gestación subrogada y en una clínica privadísima de Kiev al este del «Jardín Europeo» si alumbrara hoy —balido de Borrell—. No en vano el Imperio de Poniente y del Fin de la Tierra se funda en la obra de Lactancio «Sobre la Obra de Dios» y la Providencia Divina —dios proveerá—. Un terraplanista del copón bendito, el mayor «pies opuestos» del globo entonces, que nos dejara en herencia aquello de: «De las antípodas no se puede oír ni hablar sin reírse».

  Esto es, si quieres opinar no sobre Miguel Bosé sino sobre lo que opina Miguel Bosé, tienes que hacerlo riéndote de Miguel Bosé. Armando al mismo tiempo al rebaño televisual con argumentos ad hominem de la vida loca del músico, que no científico crítico como los silenciados por contradecir el dogma, y que paradójicamente sí encuentran ahora. Para hacer de abogados del diablo y no sé si también de don Diablo. Tenemos un científico al teléfono, le espetó J. Évole a Bosé, con el que había pactado que sólo hablarían del lado profesional y humano, mientras crepitaban las antorchas de la hoguera dispuesta al otro lado del hilo telefónico. No estás siendo establishment sin reírte DE [negacionismo opcional]. El tipo de payasadas que atenta contra los valores republicanos y que, por otro lado, siguen su curso de vida. Lactancio combinado con Goebbels y ferpeccionado por nuestras burdas cloacas, reinicio económico garantizado. Menos mal que los Neutrales patentaron el periodismo público-privado, para salvarlo —anda que—. ¿Y aún hay que armarles con suplementos y suscripciones? Reseteo heterólogo, para no saber de dónde vienen las tortas. Titulado «doctrina del shock» por Naomi Klein, o «de choque». Política administrada como tratamiento habitual cada 24 horas en el 24 horas de cualquier espacio televisivo: Banderitas de Panucrania, «Quédate en tu casa» y Sánchez Vs. Feijóo. Que son los dedicados a perritos falderos, la grosse koalition, que tiene como denominador común y como intersección de sus diagramas de Venn, el cuartel y los mundos de COZ. El gobierno de concentración ¿nacional o Estatal? de 1981 o de 1923.

  Volviendo sobre Jesús, le encontraron parentesco divino por vía matrilineal con el «gran comandante» o David, aunque bien pudiera haber sido más reciente la herencia demandada, sin esperar mil años. Nacido en mente, cuerpo y alma con el nombre de «Elhanan ben Jesse», de la Casa genealógica de Jesé. Ungido para combatir por la Unidad territorial y de tribus que no todos los comandantes lograban, como es el caso de su predecesor Saúl, ungido y desungido, tras ser derrotado, por el Juez libertador Samuel. Juez que deja constancia de su visita a la localidad de Belén para el ungimiento del vástago del linaje de Jesé (o Isaí) en su profético libro. Distinción, la de David, semejante a los César o Duce con los estandartes del Águila imperial o el Haz de fasces. O al cargo de Sátrapa o «Protector», gobernador de las provincias medas y persas, sustituidos por los generales Diádocos o «Sucesores» de Alejandro y deshumanizados en los circuitos de Broadway y Disney para mayor gloria de la pasajera talasocracia griega que se disputarían Cartago y Roma (descendientes del héroe troyano de leyenda Eneas). Seguida de la hegemonía macedónica terrestre y de la transición grecorromana hasta la pervertida moral de nuestros días.

  En Palestina, el Rey-David había llegado al trono (de Judea y Samaria, una reducida porción de Palestina) sucediendo al primer déspota del Reino Unido, Saúl, después de derribar al líder de los malos de entonces de una pedrá, por no observar la ciencia político-religiosa correcta y suponer una amenaza para sus intereses. Un filisteo, sin culpa de nacer pagano en la franja de Gaza. Según dicta su tradición, una amenaza cambiante. Goliat, sea quien sea, extranjero o mal patriota. El filius canis del momento según el argot imperial latinizado, de tantas veces que el imperio, también cambiante (Roma se llamaba este), cruzaba entre tres continentes de una misma ínsula por el Único sitio posible. Pudiendo además Moisés (el Engendrado, hijo adoptivo de faraón indeterminado) influenciar sobre las mareas haciendo pateables las marismas de acceso a la península del Sinaí. Coincidente temporalmente y con un llamativo paralelismo al Akenatón egipcio por disponer el monoteísmo (faraón como Akenamón o Amenhotep IV, «voluntad de Amón»), fundiendo semidioses y líderes religiosos de Amón en un único Dios de dioses (Atón), que más tarde asume el faraón «engendrado por Ra», Ramsés II. En cualquier caso, habría que estar loco para empeñarse en instalarse justo ahí, en la Tierra Prometida. Un ruta militar por los siglos mercantilistas causalmente prometida por los sionistas pangermanistas desde finales del siglo XIX.

  Nótese que el término «sionista» (fortaleza de David) es antisemita en sí mismo dado que consideran paganos al resto de descendientes de Sem, con la carga que ello conlleva. Acuñado en el diario austríaco Selbstemanzipation (Autoemancipación), como también existen acuñadas y acreditadas medallas conmemorativas de la visita oficial del régimen nazi a Palestina en los prolegómenos de la II Guerra Mundial. El propio Netanyahu, que ha sido el Guía de la plaga bíblica y pandemia apocalíptica (absolutamente reveladora) y el primero en jeringarse televisualmente, niega la responsabilidad de Adolfo Hitler en el Holocausto. Sacrificio del propio Hijo en los escritos que los nazis no incluyeron en sus listas negras hacia 1933 cuando fueron quemados, entre otros libros, los de los nuevos antitrinitarios o testigos de Jehová que aspiran a la instauración del judeocristianismo primigenio y buenista, negando la interesada mitología ulterior y desconozco si montando paralelamente otro negocio alrededor de los incautos (digamos que algo más felices que los cristianos sedicentes ortodoxos con cada reforma o refundación). Hermanamiento generalizado que no se ha dado nunca, salvo quizás en períodos interimperiales, cuando aparece la necesaria cooperación internacional e intergeneracional con un retardo de uno o dos siglos para la progresiva asunción de nuevos cánones probélicos.

  Un planteamiento maquiavélico, es decir, con preeminencia de los cánones estatales y sín límite de medios para alcanzarlos. «Todo vale» CONTRA [negacionismo opcional], repetido hasta la saciedad. Disponen primero la diáspora de semitas orientales y pergeñan después el éxodo de los semitas asentados en Occidente, la expulsión de credos precristianos de Europa (preconstantinianos, claro). Del credo y no de los conversos forzosos. Véanse los moriscos («moros» conversos al cristianismo fetén) o bien muladíes (cristiano convertido al Islam y carne yihadista) según la dominación de la época. O los no conversos con posibilidades tributarias, mozárabes (Protegido «no árabe») o mudéjares (Árabe «domesticado»), más distinguidos éstos. Figuras jurídicas todas ellas, recogidas en los decretos de entonces. Algo que no es ni mucho menos nuevo y que define apropiadamente lo que denominan «cultura europea», cultura del odio al pobre (sin fortaleza). Reideando para ello la lengua hebrea de entre la escasa liturgia que les quedaba en pie, dado que las bibliotecas de antaño son propensas a los incendios. Para que sus mártires cambiantes controlen permanentemente el territorio mientras la derechita valiente les envía el excedente de chatarra de la anterior invasión para que lo defiendan. En plan Yakolev-42 adquirido en Ucrania a los Zelenski y Poroshenko de entonces, que liquidaban la herencia soviética (por desgracia para 62 familias españolas y 13 ucranianas). O submarino que no flota, o cañón sin agujero, qué más da si lo que cuenta y lo que vale es la «cadena de confianza» del galardonado con una Embajada en Londres, F. Trillo.

  Con menos gritos y menos mitos-milagritos, nos entenderíamos mejor. Siguiendo la lógica de los rabíes del ordeño y mando como Dios, sólo con dar el interjectivo taconazo «Arriba España», el Jesucristo que hoy llevan en brazos con esvásticas nazis los legionarios de Millán Astray desembarcados en el puerto deportivo de Málaga, sería un filozelote o amigo de los zelotes; y por tener amigos centuriones, un filocenturión del Tetrarca y del Jerarca por parte de madre; y como íntimo del puterío cuya urgencia sería regular la lapidación, la cosa debe andar entre filoputa o puterete. Sin olvidar que el país se sumía en el caos debido a la corrupción administrativa, confiscaciones y tributos arbitrarios, inflación galopante y terratenientes jerosomilitanos que arrendaban a los campesinos. Debiendo entregar los arrendatarios (y no los terranientes) una parte de la producción al César y otra a Dios. Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, transmitió oficialmente en el Templo a los herodianos (monárquicos ellos), no incurriendo ni en rebeldía política (cruz) ni en ofensa religiosa (piedra) tras ser abordado en el Templo de Jerusalén acerca de la ocupación romana. Para más inri, el santo padre no sabemos si gestante, Joseph Ratzinger, lo vinculó a los manuscritos de Qumrán (del siglo I y aparecidos en 1946) declarándolo, por la misma regla de tres, filoesenio.

  A ver si es que no tomó partido por ninguno y se enfadaron todos a Una porque los que eran ciegos dejaban de estarlo tras interactuar con Él. Los que más se rasgaron sus levitas fueron los de Arriba, los Sumos sacerdotes del Sanedrín que lo veían todo en una dimensión (1D) y no pudieron condenarle porque su reino no era de aquel mundo. Lo cual no fue óbice para que sí lo fuera del mundo grecorromano y se tuviera que ensuciar las manos Pilatos, haciéndole la pascua y la puñeta, las dos cosas. Al tiempo que perdonaban por aclamación popular «a un preso (asesino sedicioso encadenado) famoso llamado Barrabás» (Mt 27 16), otro eccehomo del que hicieron un cromo por estar en el momento adecuado en el lugar apropiado. Oficialmente, el momento exacto de la Traición del pueblo judío (al Cristo romano y no antes) según justifica la clase sacerdotal y su cristología que Jesús no fuera Cristo, la no-cristianización de Jerusalén entonces. Uno de los pocos pasajes en que se menciona de soslayo la lucha de liberación judía en los evangelios. Esto es, en la biografía de Jesús recopilada, interpretada y traducida con carácter presumiblemente religioso por orden del Imperio que lo ejecuta. A Constantino el Grande no debería inquietarle una lucha no mundana contra la intransigente clase sacerdotal. Por los evangelios nunca hubiéramos conocido el contexto histórico. Sabemos por ejemplo a través de La guerra de los judíos de Flavio Josefo, historiador judío que combatía a los romanos en el s. I hasta que pacificaron la región (hacia el año 70), de un sinfín de Cristos antes y después de Jesús, al que señalan como el Verdadero a toro pasado.

  Por ejemplo Judas el Galileo, mesías fallido al igual que Saúl, que se levanta en armas tras decretar el legado —militar y pontificio— de Roma el establecimiento de un censo con fines recaudatorios. O Teudas, decapitado y exterminado junto a sus seguidores, presunto discípulo del Saulo de Tarso, también caídos del caballo. Amén de los sicarios de puñal escondido (el tiro en la nuca de antaño) que atentaban indistintamente contra invasores o sacerdotes, a los que también podían servir y defender como conocemos por la figura de Judas el sicariote. O de Simón el Zelote o el Cananeo, hermanastro de Jesús según las apócrifas escrituras de la época y asimismo discípulo mencionado de niño en los Hechos de los apóstoles. Los evangelios descontextualizan una duradera y feroz rebelión, suficientemente verificada, que además siguió su curso tras el escarmiento a un Cristo perdedor, es de suponer que para tratar de acabar con la conciencia mesiánica. Para que no se volviera a repetir, lo cual no sucedió. La lógica de los hechos fue otra, y hacia el año 68 de la nueva era, a falta de dos siglos y medio para la libertad de culto cristiano por el Edicto de Milán, todavía Roma trataba de apaciguar la provincia hasta el extremo de enviar a Vespasiano al mando de varias legiones para sofocar definitivamente la rebelión arrasando el Templo, amén de diversas ciudades por el camino, claro. Acompañado de su hijo y heredero Tito, con arco del Triunfo en la vía Sacra —hasta los Neutrales podrían verificarlo— conmemorando el sitio de Jerusalén del año 70 d. J. y 37 años después de resucitado el Cristo verdadero a posteriori (a falta de 243 para Constantino). De hecho, dada la conciencia mesiánica de los vecinos del territorio, lo sensato era concienciarles de que el inmediato emperador de Roma era el Cristo que esperaban. «Es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados», diría el padre de la literatura norteamericana según sus colegas, Mark Twain. Como así ocurrió sentando a los Pantocrátores en el trono.

  Crucificado, muerto y sepultado. Resucitado al tercer día, reportan verificadores. Ungido Cristo por Constantino, que, junto a Eusebio de Cesarea, encuentra y resgistra por escrito las geolocalizaciones del Gólgota (o Calvario), del Santo Sepulcro que no conocía ni Cristo (salvo que fuera adivino) o de la gruta de la Natividad en Belén, que descubre su santa madre Elena de la Cruz (la de Constantino, aunque no pudo saber de su santidad oficialmente hasta el s. IX), de cuyas piadosas hazañas Eusebio iba tomando pertinente nota. Amén. ¿Cuánto tiempo vamos a tener que seguir sin poder cagarnos en los dioses inventados? Por no hablar de san Jacobo, que esa es otra película, del género Jebediah Springfield. Constantino también conserva arco del Triunfo en Roma, de cuando entró con sus huestes para unificar el Imperio, este dedicado a dioses romanos (que empezarían a declinar) ya como Pontifex Maximus. Asimismo torturado Jesús, quizás escuchando los sermones de Anás y Caifás o quizás escuchando a Antipas que tampoco tenía derecho de espada (ius gladis), en caso de esperable resarcimiento. Y clavado en Jerusalén en la Cruz de los caídos a manos de los del saludo romano (rebelión política castigada con la pena capital), para tres siglos después adquirir «una fecha y un símbolo»: El Año 0 y su inamovible instantánea, simbolizada por la Cruz que engullirá al Pez, más chico. Como nuestro zorro plateado que salió presidente del 23-F, y que inauguró, con lengua de serpiente como retrató Javier Krahe (llamado por los Bernardo Gui de ahora al igual que fray Guillermo de Toledo) en aquel instante al hombre blanco: El día de la democracia simbólica, a partir de la cual se habían reiniciado las cuentas judiciales, quedando pendientes las de Falange y subcomandos. Durante el entronamiento de Felipe el Discípulo, años más tarde, ya con dos dosis de democracia renovada (tres si contamos la «Segunda Transición» de Aznar), sólo se escuchaba Zelotes por aquí, Zelotes por allá. Y ni rastro de su padre, que voló tras traspasarle los tanques por la mañana, ni de su abuelo adoptivo, claro. «Coronación» sin corona del Movimiento Nacional, según expresa voluntad del Mismísimo caudillo.

  En fin, que el palestino no murió a pedradas de milagro. Y tampoco como su camarada el Bautista, que no era muy monárquico que se diga, y que se regocijaba en el vientre de su madre Santa Isabel cuando se cruzaba con Santa María siempre Virgen —y quizás Viuda—. Sobre las piedras de los aprendices, reinventaron el imperio, ya en griego (para Oriente) y en latín (para Occidente por gracia de San Jerónimo) para que se entendieran globalmente —adiós a la torre de Babel— y vivieran felices como constructores de templos, caminos y vías comerciales por los siglos, no sin Concilios ni sínodos permanentes. Entre las Maldiciones que quedaron recogidas de entonces hacia los poderes políticos (letrados, fariseos y sus fuerzas del orden), hay una que es extraordinariamente actual e inmutable: Recorren tierra y mar (y aire ahora, eso sí) en busca de prosélitos para hacerles hijos de condenación el doble que sí mismos y que los propios intérpretes de la Ley de Dios o escribas (que dictan el lado justo de la película). Cuando terminan plegándose a la política irreal de las máscaras y las pieles de cordero. Son como sepulcros blanqueados, nada nuevo. Su templo será destruido; y resucitado en tres días. Y efectivamente lo reconstruyen cada poco y lo paga la nación, que se queda fuera a esperar las sobras. Que tendrá que volver a recompartir con el tercer mundo (y también con el primero para vivir) si quiere salvar su Alma el segundo mundo, la generación perdida, el espíritu santo o como se prefiera llamar. Mientras no sea «clase obrera», que eso queda para apicultores en novelas de Delibes.

  El «horizonte» es la línea del infinito, unos 4 km desde la costa. Una zanahoria atada a un palo de 4 km y de ahí las anteojeras para los discípulos, para solo ver de frente expresando el pensamiento Único en cada Ahora. ¿Cuánto falta? Quince días Siempre. Y, por si fuera poco, Nunca toca perder el estatus social. Estar en los cielos asaltados implica o bien ser corrupto, o bien ser un degenerado democráticamente hablando y ciñéndonos a la definición de los fundadores griegos del sistema político en cuestión: la democracia griega, como bien pudo haberse impuesto la aristocracia cartaginesa o la numantina. Aunque no fue así, la lógica de los hechos fue otra. Política es CUÁNDO y no tanto DÓNDE. Es política el día D a la hora H cuando el imperio del malware y el spyware entran en tu casa por medio de la tele, el router, el vecino o los bro in law. Es política cuando programan shows televisivos con trabajadores dedicados a las dedicaciones a las que no se quieren dedicar los empleadores. Los oficios de la era moderna, la esclavitud X.0 que reconoceréis por la ausencia de tiempo para vivir la vida (el verdadero oro) cuando además se tiene la necesidad de trabajar para vivir (he aquí la clase obrera). Como decía Sampedro, «ser un vividor» es empleado con intención peyorativa y desdeñable. Se trata de juzgar al prójimo para que también el prójimo juzgue. Es ofensivo ver a gente feliz por la vida hasta el punto de prohibir la sonrisa en la vida social y de forma ineludible en la Administración pública, al menos hasta que se les ocurra otra Maldad. Ponen y quitan restricciones sociales en diferentes estadios con la idea de regresar al mismo punto, cambiarlo todo en apariencia para que nada cambie. Es decir, que todo lo que no guarda relación con la variable línea del Tiempo, las «políticas», en plural, premeditadas ora hacia aquí, ora hacia allá: M E R D E. Pasa como con las filosofías de vida de la época de Jesús (fariseos, saduceos, esenios…), cada cual con sus doctrinas pero debiendo observar los preceptos de mayor rango del reino y el imperio, auspiciados por los escribas para no caer en rebeldía y en función de las contingencias de riesgo. Se trata de discernir quién toma el látigo y quién pone la espalda, y a los obedientes verdugos-soldados les da lo mismo.

  Jesús y los dogmas de su época eran contemporáneos del extriunviro de la república romana Octavio, que estrena para Roma y sus descendientes el majestuoso título de César Augusto. 27 años antes de la matanza de los Santos Inocentes por parte del jerarca de Judea, Galilea, Samaria e Idumea, Herodes el Grande. Necesaria marioneta corrupta del Imperio para manejar el clima, al igual que Cleopatra VII en Egipto. Pasando los galileos a depender de su pimpollo Antipas, con Jesús ya instruido hacia los seis añitos como es costumbre en familias adineradas. Con orden de busca y captura desde antes de nacer, oficialmente por causa de la premonición herodiana (dinastía feudataria de Roma por obra y gracia de Cneo Pompeyo Magno) de convertirse en el legítimo heredero del Reino, recogida en los sagrados textos. Una vez fallecido el pater familias de estirpe con ciudadanía romana, desposado convenientemente en segundas nupcias con la princesa Mariamna descendiente legítima de reyes asmoneos y macabeos. Así como el primogénito y heredero Antipater, descendiente por línea materna de Antígono seguidor de la misma política matrimonial y ejecutado semanas antes de nombrar Herodes a los hermanastros de Antípatro beneficiarios de la herencia, tras sentencia del legado de Octavio en Siria que resuelve de esta manera las intrigas familiares. Antipater, padre del «Rey Jesús» que estaba por nacer según relata Robert Graves en base a los evangelios apócrifos en la novela homónima. Hijo putativo de José, es decir, reconocido en matrimonio; con el divorcio legítimo implicando la mancha de la mujer desterrada (salvo blanqueamiento, claro). Quedando Arquelao como etnarca títere de Samaria, Judea e Idumea, sin competencias políticas aunque con el apoyo del ejército y enemistado con los fariseos, desterrado por orden del augusto Octavio dos años después sirviéndose de las violaciones de la Torá mosaica para terminar administrando sus territorios; y Antipas como Tetrarca de Galilea y Perea, ambos hermanos de ascendencia samaritana por el matrimonio de conveniencia de Herodes con Malthace. Contrayendo Antipas matrimonio con Herodías (trastornando asimismo la ley pero sin sufrir las consecuencias de su hermano), madre de Salomé con su tío y medio hermano de Antipas, Filipo, Herodes unido a la rama asmonea que también desaparece al momento de la sucesión.

  Lo que significaba además el repudio de Antipas a la princesa nabatea Phasaelis, ocasionando el consiguiente conflicto con el reino vecino agravado por la decapitación de Jokanaan (más que probablemente primo de Jesús) y volviendo a requerir de los intereses de los protectores romanos. Protectores mandados en última instancia por el César Augusto, el César sobre los césares ascendido de clase social con la adopción por parte de la gens patricia Julia —apellido conveniente— tanto de Octavio como de Tiberio y subsiguientes. Rey de reyes tras disolverse el Segundo Triunvirato (Antonio, Octavio y Emilio Lépido). El Primer Triunvirato (Pompeyo, Julio César y Licinio Craso) había desembocado en los idus de marzo del año 44 antes de Jesús contra el dictador (cargo ideado por la República para situaciones de excepcionalidad) Cayo —pronombre familiar— Julio —nombre social— César —sobrenombre diferenciador posiblemente chistoso en alusión a su melena—. Familia de ascendencia real troyana y eminente por ello durante el período republicano (509-27 a. J.). Venerados por el pueblo, al igual que los asmoneos y los macabeos a los que sucedieron, que habían rechazado a los diversos dioses extranjeros del mundo heleno, siendo ello del agrado de los fariseos y no tanto la nueva amenaza a sus sillas poltronas.

  La última y frugal cena desde la entrada triunfal en Jerusalén habría tenido lugar según los escritos no canonizados en una propiedad de José de Arimatea, «miembro del Concilio» verificado por los santos canónicos. Más que probablemente familiar del inmolado, quizás hermano de la madre cuyo abolengo recupera el acceso al Sumo Sacerdocio (y quizás a la delegación del Senado de Roma) tras matrimonio con el primer Hordos («dragón del fuego» marioneta de los Pompeyo y los Julio-Claudios antes y después de la guerra civil romana). Con dignidad eclesiástica y autoridad en el mundo romano para poder encargarse del descenso y oficial sepultura del cuerpo del «Hombre Santo de Dios» —quizás de forma íntima en algún momento— del que sus seguidores reniegan en el momento de su captura. También es sabida la autoridad y defensa de Jesús en los tribunales por parte de otro ricohombre de nombre Nicodemo, presente en el Santo Entierro —o privado encierro— y mecenas de los gastos derivados. Este del partido fariseo y con material desclasificado reaparecido en los evangelios apócrifos, acerca de su postura ortodoxa en la interpretación rigurosa de la Ley, al igual que Saulo y el propio José de Arimatea, aunque sin considerar necesario el castigo y admitiendo el escepticismo. O también, la intolerable tibieza a desterrar, desde la visual de quienes dictan cánones inamovibles por cuestión de acomodo estatal. Hay que recordar que Yesua (Jesús en arameo) no es ni mucho menos el único resucitado visto después de muerto y tampoco después de ser crucificado por rebeldía filosófico-política, como es el caso de Apolonio de Tiana. Venida al mundo de inquietante paralelismo unos años más tarde en la Capadocia turca y en dirección a Constantinopla tras las cartas de Saulo a los discípulos griegos, tachada de copia del cristianismo.

  Conviene señalar, aunque la moral diga que esté feo, que ya estaba roto el «techo de cristal» entre hombres y mujeres en la Antigua Roma. Una parte de los hombres no podía romperlo, mientras que una parte de las mujeres no tenía necesidad de hacerlo por alcurnia. Y no necesariamente recluidas en las villas cual floreros. Sin ir más lejos, la tercera esposa del César Augusto, Livia Drusila, de la familia de los Claudios, ya tenía, entre comillas, su Secretaría de S. M. la Reina, y sus propios clienti, estos sin entrecomillar. Emperatriz-Consorte del mundo Libre conocido en el año Cero (aquí sí a. C.), a falta de 313 para el Edicto de Milán cuando se liberaliza el culto judeocristiano que conserva lo antiguo, también sustancioso para el imperio. A cuyos súbditos, hasta entonces, estaban colgando bocabajo en cruces invertidas por presunta indignidad. Aquel no sería el primer ni último reajuste temporal, ahí está la bula Inter gravissimas de Gregorio XIII para compensar los diez días de diferencia con el calendario juliano que a su vez contravenía el martirologio del antiguo calendario romano en base a sus dioses y sacrificios, cuyo censo iban apañando cada lustrum (5 años). Con semanas de 4 a 9 días, a diferencia del judaísmo donde el 7 era el número mágico que determinaba su calendario de 364 días y 52 semanas, asimismo a compensar con años sabáticos (costumbre agrícola práctica para dar descanso a los suelos), jubileos (o año de gracia del Señor), etc. No podría haber «negacionistas del cambio climático», dado que lo serían del propio Jesús que hace suyas las palabras del profeta Isaías (en Is 61 1-2): «El Espíritu del Señor me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor».

  Palabras repetidas por Jesús (en Lc 4 18+) durante su desempeño filoesenio por las sinagogas de Galilea, particularmente en su tierra, Nazaret, cuando sus vecinos trataron de «despeñarle» tras anunciar el año de gracia. Instruyendo por ejemplo sobre la dualidad platónica cuerpo/alma a los saduceos, que paulatinamente irán asumiendo la sucesiva reencarnación del Padre (Abraham) en el Hijo (Isaac, Jacob, Judá…) en consonancia con la doctrina «Y su Reino no tendrá Fin». Cabe reseñar que los rollos de los copistas de Qumrán y también los evangelios apócrifos —por demasiado gnósticos o tibios— de los copistas de Nag Hammadi en el Alto Egipto (de María Magdalena, Tomás, Felipe o del propio Juan el Evangelista canónico), chocan de plano con la Divinidad de Jesús (y por ende de la deidad de madre, hermanos y primos) así como con la Comunión de la Carne, el acto de transustanciación del Pan y el Vino en carne entregada y sangre derramada: «Por lo tanto, comed siempre de la mesa de Dios: Las frutas de los árboles, el grano y las hierbas del campo, la leche de las bestias y la miel de las abejas. Porque todo lo que está más allá de esto es Satanás y conduce por el camino del pecado y de las enfermedades hasta la muerte. Pero los alimentos que coméis de la abundante mesa de Dios os darán fortaleza y juventud a vuestro cuerpo y nunca sufriréis enfermedad.». Con la reveladora ausencia en Qumrán (a orillas del Mar Muerto, a la altura de la desembocadura del Jordán) de los libros coleccionados a posteriori y comúnmente asumidos por los imperios abrahámicos como el conocido como Libro de Ester, de corte épico-nacionalista frente a Asiria, o el Cantar de los Cantares. Verdadera guía para mantener al esposo feliz inspiradora de los gineceos para la sumisión y la docilidad como la Sección Femenina de Falange dirigida por la hija del salvador Miguel Primo de Rivera y hermana del fundador de la franquicia española de la estructura violenta para la «ofensiva nacionalsindicalista», de nombre José Antonio.

  Comunidad esenia (con base en Qumrán) que celebraba la Pascua sin cordero pascual un día antes del sacrificio masivo de lechazos, que por otra parte era práctico para controlar la crecida del total de borregos, competidores por la fertilidad de los áridos suelos al igual que los puercos, incapaces de regular además su temperatura corporal a través del sudor y por ello condenados a revolcarse por los charcos. Los diversos colonizadores occidentales de la Melanesia y en particular de la isla de Nueva Guinea pudieron constatar la idolatría hacia el cerdo (clima húmedo e interés en la despoblación selvática para la explotación agrícola) hasta que la piara crecía lo suficiente para ser sacrificada en «pantagruélica orgía» —empleando las palabras del antropólogo estadounidense Marvin Harris—. Núcleo, aunque no causa, de las disputas territoriales junto a los trofeos de guerra, entre los que habitualmente destaca la mujer en edad prefértil y no la prescindible por la prueba del pañuelo de las guerras genocidas. Parroquianos no-procesionarios por estar perseguidos según las propias imágenes surgidas tras el reseteo iconoclasta. La ruptura de iconos de todo arte viviente que ardiera, entre el primer Concilio de Nicea convocado al respecto de cristología por Constantino y el segundo convocado por la emperatriz de Bizancio, Irene de Atenas, de ascendencia humilde y famosa por su belleza, a medida que aparecen los sucesivos Cismas acerca de Virginidad, Natividad, Epifanía, Visitación, Anunciación, ¿Intersexualidad?, etc., a partir de la Asunción de la divinidad de la Virgen María. Asunción de una creencia por conveniencia, por una cuestión mundada y práctica. Sobre la que no se puede albergar duda una vez decretada Dogma por urgente necesidad. Al menos en forma de «ofensa» por decir una Verdad contraria a la oficial, y salvo, quizá, cuestionarse la humanidad o deidad de los cargos: Virgen, Venus, Faraón, David, César, Augusto, Duce, Führer o Generalísimo. Para nuestro inquisitorial poder terrenal Supremo, bajar de los altares público-privados al mesianismo, perdiendo con ello sus privilegios, supone lógicamente un ultraje. Y así lo recoge lo Código Penal en lo relativo a la familia con parentesco inviolable —e irresponsable visto lo visto.

  Los distintos Salvadores del pueblo son Anticristos, sobre todo en su Tierra, hasta que dejan de serlo o desde que se convierten en Herejes. Por ejemplo por negacionistas de la Trinidad, los antitrinitarios, siendo Arrio uno de los máximos exponentes de la corriente contraria a la oficialista, cuyos escritos ordena quemar Constantino so pena de muerte, promulgando asimismo la orden de difamar a los arrianos refiriéndose a ellos como «porfirianos» (en las Tinieblas). Muerte que más que probablemente le llega al obispo herético por envenenamiento, dada la mitificación de su tránsito al Inframundo por parte de sus detractores y más que probables ejecutores. Sonada fue la bofetada al porfiriano bebelejías de entonces de parte del turco San Nicolás de Mira (de Bari cuando la ciencia religiosa trasladó sus restos a la bota italiana), al que también le estorbaba la diosa pagana de las doncellas, Artemisa, dando la orden de destruir sus templos y el culto a la Virginidad mundana o humana. Bofetada plasmada en los iconos de la cultura europea, la de Santa Claus a los magufos de Oriente. Teniendo a Hipócrates, Galeno o Erasístrato (precursor de la neurofisiología en base a la disección de cadáveres) por poco menos que magos nigromantes, no habría autopsia e ignoro si necropsia, examen sin considerar la racionalidad o espiritualidad del cadáver.

  Más avanzados científicamente los musulmanes. O dicho de otro modo, más retrasados los cristianos todavía sin Protesta acerca del disfrute de la propiedad terrenal. Y más retrasados despúes los católicos y sus sectas que los protestantes y las suyas, con los cristianos españoles abanderando la Contrarreforma desde el Concilio de Trento, cuando se aborda la herejía de la Reforma Protestante y se acuerda la necesidad de la nueva serie de libros prohibidos, proliferando durante este lúcido período, el lado correcto de nuestra Historia, las luminarias con brujas oficialmente voladoras empleadas como combustible. Los negacionismos que son ahora pasado, bien pueden volver a ser presente y futuro reescribiendo la historia. En cualquier momento, al igual que siempre. Sin ir más lejos, el neocristianismo deja de ser objeto de delito, y la «condena al juego» o al espectáculo (damnatio ad ludum) —a las bestias (ad bestias) o como bestias (munera gladiatora)—, pasa con Constantino a ser condena a trabajos forzados, mucho más práctico y rentable. Al fin y al cabo, el espectáculo podía continuar sin los bestiarii, a los que no se les proporcionaba ningún tipo de arma frente a las bestias, a través por ejemplo de la figura del venator. Modalidad de gladiador autorizado y remunerado con su correspondiente estipendio, inmortalizada en los mosaicos de las villas cuando alcanzaban la fama. La torería de entonces, también montería dentro y fuera de los espacios lúdicos municipales. Ahí están los toros de las vegas para disfrute de los monteros mayores del reino, hoy con el pulgar al revés (pollice verso) salvo en pascuas. Santas pascuas para más inri.

  Nótese que el cristianismo y su biblia bipartita de lo antiguo y lo nuevo, no se deshace de lo viejo (en esencia la guerra santa y el militarismo), y no así el judaísmo que no ratifica lo nuevo (la vía pacífica). Como no ratifica en la práctica Israel ningún convenio armamentístico sobre ningún tipo de arma, siendo además potencia mundial en armas, en conflictos e ineludiblemente en peligrosos descerebrados (léase nuestro Toni y homínidos similares). Y lo viejo es un manual de supremacismo, ahí están sus Sagradas Escrituras (y las nuestras, pero ellos sólo esas) que cualquier niño con un lanzacohetes en sus manos puede leer. Lanzacohetes dispuesto por la fortaleza anglicanista, la sioniosta, la germanista y queda por dilucidar si también la italo-españolista, por descontado. Y si no estás circuncidado (o bautizado que es menos cruento), eres oficialmente un pagano, un impuro dependiendo del grado de locura que favorezcan las autoridades estatales. Su culto belicista es el verdadero y el tuyo pacifista no. Chincha rabiña todo lo que quieras, que ellos esgrimen su autorización de emergencia divina permanente para lo que les dé la gana, y además no puedes causarles perjuicio en forma alguna según la Ley. ¿Pueden Israel y el Rey de Jerusalén dedicarse a otra cosa? ¿Algún problema en hacerlo? Ah, claro, la carrera nuclear. ¿Aspiran a judaizar el globo o su producción y su rentabilidad se nutre de paganinis? ¿Qué hace el pope de Roma, socialcomunista Él según nuestros Tonis, que no quema el Antiguo Testamento y le hace la Yihad a Israel para liberar a Palestina (observando por última vez el Antiguo Testamento)? ¿Puede hacerlo? Ah, claro, la carrera nuclear otra vez, que sólo un dios absoluto que no es Padre de Jesús en sentido cristiano y pacífico, sabe si Israel está corriendo o no. Corderito de su propio dios vengativo por su ubicación geográfica. Demostrado empíricamente.

  Cambian los tiempos pero no se terminan de transformar las personas al «sistema mariposa» —Sampedro dixit—. Por empeño de los acomodados en el desempeño larva y en la disposición de generaciones aburridas bordeando el precipicio de la racionalidad y, por lo tanto, como especie favorita. Podemos extinguirnos en paz, demos gracias al único dios de los hombres, de las mujeres y de lo que venga. Puede que revengan los dioses de otras especies, la madre Vaca Sagrada (y su medicinal orina) e incluso el padre Cerdo (la Porcofilia), ser impuro en el Génesis, en el Levítico y en el Islam (la Porcofobia), honrados en determinadas culturas. Por pura practicidad política. Religiosa al fin y al cabo en Teocracias o Estados más o menos confesionales y también más o menos aconfesionales, dado que los credos hijos del mismo Patriarca (Abraham) son evidentemente hermanables. De hecho Isaac no es el Primogénito (lo es Ismael, rama islámica), como no lo será Jacob, que le compra la primogenitura a Esaú por un plato de lentejas. Son hermanables fundamentalmente al Principio, en el Génesis de la Torá (o Pentateuco) de las sectas supervivientes (o supervividoras) de los credos abrahámicos, con sus variantes y subespecies como el salafismo o el wahabismo del Estado teocrático, islámico para más inri. Que como estamos reportando los verificadores de los verificadores, no conoce de fronteras en este mundo desde que el tío Sam (y más allá, desde la noche de los tiempos) va poniendo semillitas a las madres patrias profanas del dios marciano. A nuestro san Jacobo Matamoros no le caen mal los moros por mucho que se rasgue las vestiduras mientras no anda en algún photocall multiconfesional, le caen mal los pobres de solemnidad y no los pobres de Espíritu como Mohamed VI. Perfectamente hermanables y ya hermanados ambos en guerra santa contra tibios y comunismos varios con el hijo de la Tomasa y con el hijo de la madre de Zelenski.

  Véase, por poner otro ejemplo, que el médico judío Moisés ben Maimón (Maimónides) ejerció en la corte del Sultán y caudillo de los ejércitos musulmanes de Egipto y Siria, Al-Nāsir Saladino, que conquista Jerusalén permitiendo a judíos y musulmanes quedarse en la ciudad conviviendo en paz. Como ocurrió en Córdoba durante más tiempo de lo que viene estando en posesión de los cristianos ya oficialmente trinitarios, dogma que habían asumido visigodos (península hispánica) y ostrogodos (península itálica) tras la colonización de los godos germánicos del imperio de Occidente, que venían del paganismo y más tarde del arrianismo (de utilidad hasta Constantino). Maimónides, reputado médico judío influenciado por su coterráneo y coetáneo andalusí Ibn-Roschd (Averroes), a su vez embebidos de Ibn-Sina (Avicena), interpreta hacia finales del s. XII la ingesta de carne cerdo como la causa de un efecto perjudicial en el cuerpo, legitimando la prohibición bíblica en nombre de Dios para los musulmanes, renovados siguiendo instrucciones del arcángel Gabriel, que revela en el s. VII el Corán y la Sunna que establecen la Sharía o filosofía de vida islámica: Obedece al heraldo divino. Que además puede interpretar de forma diferente e incluso contraria los dogmas y cismas existentes.

  La propia escatología (conjunto de creencias sobre el más allá) nos enseña que es posible tornar una tendencia en Tradición (práctica hoy conocida como ventana de Overton), favorecida por la persuasión y, llegado el caso, por la coerción. Cuando en el siglo XIX se identifica la enfermedad por causa de la bacteria del género taxonómico Trichinella (triquinosis), con sus diferentes especies y genotipos, lejos de caer en la cuenta de que la bacteria podía estar y estaba presente en otros animales (sin irse muy lejos en el hombre al que no diseccionaban desde la civilización griega), y además en mayor medida en animales de la cadena alimentaria como la vaca (sabido que igualmente puede ingerir la bacteria de forma inconsciente, siendo la encefalopatía una de las principales causas de muerte por triquinosis en humanos), es interpretado como una verificación rigurosa de la sabiduría de Maimónides. Por la gracia de Dios (Alá) una vez que lo ratifica Saladino, sultán de Egipto y Siria al tiempo del renacimiento militar abasí del Califato que traslada la capital en dirección oriental, de Damasco a Bagdag. En efecto sabiduría, como la de Rusia abandonando la producción porcofílica y abrazando la xenofilia oriental, porque además Maimónides únicamente había tomado una medida cautelar: Primero no hacer daño. Pero era sabiduría anterior, el grado más alto de conocimiento hasta la fecha. El «lo que sabemos hasta el momento» que emplean los actuales verificadores diariamente. Probe CSIC, aburridos andarán los científicos de coger el teléfono. Salvo que sea al revés, claro.

  Como los políticos, aburridos de hacerse fotos en bata científica, cuando no es en un volcán, en una pescadería o en una carnicería, dado que entraron a la política con los dogmas aprendidos y no necesitan improvisar ni saber nada más para tomar decisiones. Únicamente necesitan facturarnos fact-checking que les cubra las espaldas. En la rabiosa actualidad, los unos te piden que te sumes a su harakiri y su ejército zombi para que aceptes que los otros te salven la vida a hostias consagradas. Es lo que tienen los zocos de la Casa Blanca, hábitat natural de mayoristas del real paraíso fiscal de Madrid y el real condado de Barcelona para la pernada mediterránea. Y la futbolización de la política por las bravas. Destaco el término «imprescindible», sinónimo curiosamente de «esencial» y antónimo de «prescindible», en alusión a la máxima propagandística «la vacuna es la solución» primero, y «vacunarse es seguro e imprescindible, TODO EL MUNDO a vacunarse», después. Dicho por la princesa ¿del pueblo? con el logo de la Comunidad de Madrid de fondo, Belén Esteban, la que por su hija mata. Cual hermanos Del Río abogando por la Constitución Europea que no cuajó en el resto de Europa. Pese a que los propios fabricantes recomendaron que el preparado de emergencia fuera opcional y pese a la cristalina opacidad de determinadas partes de los contratos con la complicidad compartida (que no responsabilidad, y de esto sabe mucho nuestro rey, el que sea) de las partes contratantes, fundamentalmente farmacobiotecnológicas y Gobiernos, pero también indirectamente telecomunicacionales, digitalización e internet, medidores de aerosoles o marqueses de Chorrapelá dedicados al estraperlo de barbijos no sin tráfico de influencias cortesanas.

  La otra princesa ¿del pueblo?, sor Citröen digo, o sor Carrillo, siempre tiene la opción de enrocarse con los peones y pedir la abstención activa. O por el contrario de enrocarse en el búnker con el resto de alfiles y rodeada de caballos encastillados junto a Margarita Sellamamiamor. Entregada a la «guerra sin fin» para blanquear dinero manchado con sangre, como predijo Julian Assange. Me pregunto qué adivinaría nuestro Pável Gonzalez sobre los guetos polacos. O su tocayo Hasel, a raíz de su obra hiperrealista Juan Carlos el Bobón . Se podría colegir que no pincha en hueso, por negacionista de la vestimenta del rey al rimar que se la dejó olvidada en los «putis». Así que le cayó un casus belli ciao que te cagas y para que te jiñes, marca INVENT, por supuesto y también por decir la purita Verdad. Lo cual sigue siendo a día de hoy Blasfemia vaya usté a saber por qué al Derecho de pernada de la monarquía renovada. La mayor, bien, gracias. Que peregrinó en vehículo custodiado por la guardia pretoriana hasta el último confín de La Tierra para recibir la bendición de su santo padre. Recién descendido de los cielos en el asentamiento romano de Vigo para encaminarse a San Xenxo (San Ginés), comediante al que el emperador Diocleciano dejó hecho un cristo tras ser torturado y decapitado por burlarse del bautismo cristiano en una de sus parodias (eterno motivo de guasa y discordia con los protestantes anabaptistas), bautizando de esta manera el sacramento católico al que supongo que aspiran los nacidos en cuerpos, mentes u órganos equivocados. Como con el matrimonio o la unción o extremaunción, pues ungen para ascender a los cielos cuando hay riesgo de perder la vida. Supongo que se pueden contratar servicios espirituales en este sentido antes de una neurocirugía o de pincharse «la vacuna». Lo que es una Herejía es hacer el camino de Santiago para curarte. Cúrate primero y luego vas haciendo running. Claro, coño. Si es que no piensan con la cabeza. Total, para ver a un señor de Murcia que se hace llamar Ninet, por poner el caso, exgimnasta depilado y con ánimo de lucro, es decir, amateur.

  ¿Pues no te crees que les ha dado ahora por contaminar más que nunca? Porque las guerras mundiales contaminan una miaja. Pese al exceso de mortalidad que no amaina. Paralelamente a venderte la moto de una recuperación verde del virus chino de Putin (y no de que sean unos chorizos, claro) con un descenso de la esperanza de vida al venir al mundo y de las primaveras para consentir abusos laborales, verificados por la existencia de inspectores, desconozco si discriminando al sector sexual. Y, por qué no también —ya que se ponen— a un aumento del total de los años cotizados o edad de Manumisión. Justo a la vez que los despilfarros públicos en enfermos asintomáticos, disforia identitaria, cuerpos atrapados, apéndices faciales, test de broma o bastoncillos horadadores del lóbulo frontal que controla la toma de decisiones. O del orificio anal, para subir nota en Sacrificio. El caso es jeringar al personal para que haga efecto el placebo democrático. Y lo que es más, la subvención a los credos para sustentar el derroche y que el teleplanismo se cuele hasta en el consomé navideño para venderte sus productos de temporada sin comerlo ni beberlo. Si se curran la «viabilidad», hasta ositos gummies de amapola afgana para planchar la oreja a las dos de la mañana, que es a la hora que estiman que puedes dejar de servirles y retirarte a tus aposentos (si es que tienes derecho a uno digno). Posibilitando al CEO de GENITRÓN España, Bruno Rocks (parodia del humorista Óscar Terol), climatizar su piscina por chorros de aire en los Alpes suizos.

  Quizás los test predigan los números de la lotería —pensé la primera vez que escuché al Sr. Rocks—, porque lo que es diagnosticar una enfermedad concreta y evitar contagiarla, ha quedado por fin clarinete que nanay. Como advirtió, por otra parte, el galardonado inventor Kary Mullis, prestigioso bioquímico hasta ser denigrado por los verificadores coincidiendo temporalmente con darle al test PCR una orientación contraria a la ideada. Como suele ocurrir cuando hay una patente de por medio, cuando se justifica la financiación por interés general pero se rentabiliza la inversión por interés particular, que evidentemente no coinciden. El casus belli o motivo de discordia, ¿fue negarse a ser él la herramienta de la economía (cuando debería ser al revés, la economía como herramienta de las personas)? Como Luc Montagnier, asimismo fallecido recientemente, en este caso premio Nobel de Medicina. También por esta hipotética causa (negarse a ser instrumentalizado) hostigado y depurado de entre los expertos a escuchar (como Dostoyevski acerca de psicosis social y angustia existencial) tras hablar de «envenenamientos» innecesarios, los primeros los niños según las propias «evidencias» oficiales narradas. Y es que la literatura médica no comparte o no debería compartir camino con el lenguaje propagandístico de la serpiente multicolor. Nada que no puedan corregir aprendiendo nociones básicas de sintaxis gramatical y lógica aplastante los cada vez menos persuasores con sus conclusiones, A. G. Ferreras y A. Pastor. Así que Montagnier fue endiosado por los dudacionistas, una vez sembrada la duda sobre la sagrada Evidencia Científica que ¿necesita verificación de los mismos mercachifles? de Coge la pasta y corre, pero no por parte del pueblo ni siquiera en sus propias carnes. Para qué, ¿verdad? Doctores tiene la Santa Madre Ciencia acreditada. Sentenciado, Mullis, a negacionista por ejemplo de los mantras oficiales acerca del sida, que no sé qué relación puede guardar con el caso que nos ocupa —guiño, guiño—. Sirvan los argumentos ad hominem de los verificadores para declarar unilateralmente el estado de alerta.

  No sé qué tendrán en común un seropositivo con un mocopositivo, aparte de ser minoría permanente (y candidatos a la Palma de Oro y al Goya) y de que no los quieran nunca en sus barrios, claro. Sobre todo si son menores, sin columpios acompañados o no de adultos. Recordando que los positivos anales son más efectivos —también para que la gente se cague de miedo—, y apelando a la mayor eficacia del cuesco en este sentido según la veterinaria Karina Azevedo (sin conflicto de interés con el lobby de la huella de carbono, el mismo que el farmacéutico), estaríamos hablando de cuescopositivos o pedopositivos. Quizás con el agente Covid haciendo test de flatulencia. Y me viene a la mente el certamen de villancicos en presencia de los virreyes de Asturias y Cantabria hermanados, el hombre-pedos y el hombre-opaco. Palabras mayores, con fabes y anchoínas nun fai falta gasolina, paisano. Con los superpoderes de [auto]propulsar trenes el uno y de no dejar pasar la luz a través de su cuerpo el otro (parodiados por Javier Cansado y Carlos Faemino). El del PSOE (escoja, porque entre el bigotón y el barbudo, su majestad es cojonudo) imagino que de quitasol. A modo de impuesto a Helios, facturado ya de lejos en aduanas y fielatos autonómicos para que también coticen, junto al agua, los rayos de sol y los suplementos de vitamina D. Ahí está el milagro que necesita la generación equis (la que sea), negarles el sol y ventilar los pedos. ¿Aún prefieren los leprosos de la época ser curados por imposición de los investidos apóstoles en la santa comilona de la democracia franquista? El malo de Mullins —sin llegar al estrato de Osama bin Laden—, era también nega de la responsabilidad terrenal en el clima cambiático. Dios lo tenga en su Gloria, aunque no sé yo con la carta de recomendación que llevó para Simón Pedro (el de más arriba, el 2 de Interior). Claro que como los chemtrails no los llegó a conocer oficialmente el hombre, eso a lo mejor desgrava.

  También, y al respecto de vaticinios, no sé que será más fácil que ocurra, si que los geos del Pharma entren en el Reino de los Cielos, o que los guardianes de la realeza española se empeñen en pasar un camello como la copa de un pino por el ojo de una aguja y aún encima lo logren. Lo que no deja lugar a dudas, dado que es material empaquetado a los verificadores y sus becarios, son las posibilidades lucrativas del reinvento del siglo acerca de la carga que la PCR «de alta fidelidad» puede o no cuantificar así como sobre determinar el estado o actividad viral en el huésped. Da la impresión de que la naturaleza es más hábil mutando que los científicos encontrando mutaciones y enmendando mejunjes de ARN en medio año, material a partir de otras especies símicas combinado con material fetal abortado y clonado (por lo cual hubo cisma entre cardenales coincidente con un reordenamiento gubernamental en el Vaticano). Y mucho más rápida que los tecnócratas del parlamento europeo, donde hay que «moverse a la velocidad de la ciencia». A cámara lenta si es como durante la conmemoración de la derrota nazi que ahora se niegan a honrar como «Día de la Victoria». Y por eso les deben estorbar las trabas democráticas, por cosa de agilizar su reacción ante imprevistos como avalanchas democráticas. Así le ahorran además el conflicto interno a la cuestión española reparando el sentido de las condecoraciones a la División Azul, de las medallas por llevar bombas al Yemen y de las estampitas del Sagrado Corazón de Jesús o de Greta Thunberg. Porque el totalitarismo resultante de la campaña vaticana del «acto de amor» hacia el prójimo intergeneracional, será Verde. Eso está claro en la laudatoria contratada por los Estados hasta 2030 (Laudato si’).

  Las pharmas no pueden ir más lejos de la «eficacia» en sus papers improvisados, «evitar el contagio», repetido hasta la saciedad. ¿De qué si no el «rastreo digital» desarrollado a la velocidad de la ciencia dentro del mismo solucionario que «la vacuna» atlantista (y no una vacuna o las vacunas)? Con un preparado diseñado para inmunizar bajo licencia excepcional tras apenas dos meses de ensayos. ¿Cómo se puede certificar la seguridad, o peor aún, coaccionar a todas las fisiologías humanas apelando a la necesidad o imprescindibilidad (económica visto lo visto)? Al menos mientras no nos hagan orbitar más rápido para viajar al futuro (y sin poder regresar al pasado nos da prácticamente lo mismo), contrariamente a como repetían de forma dogmática y unánime los cruzados por la Ciencia TM acerca del avance tecnológico, con el símil de que ahora los coches corren (o pueden hacerlo) más rápido. Mostrando cierto ramalazo «terraplanista» tanto al vehiculizar a las personas como al dejar de considerar el INVARIABLE tiempo prudencial (salvo que quieras agrandar la esperanza de muerte, claro, Make Hope Great Again) para evaluar la seguridad del fármaco (primero no hacer daño), y por tanto su necesidad y en qué condiciones fisiológicas de los pacientes y potenciales pacientes (edad, patologías previas, objeción de conciencia, etc.). Los mancebos mediáticos por vínculo monetario se retractan a marchas forzadas de su Verbo, a ser posible sin desdecirse. Pero los nacionalcatólicos son tan obtusos, que ni siquiera pueden entender que «lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible».

  Empleo el lenguaje taurino por haber gente pa’ tóo menos para no comulgar con los Doctores (los intérpretes de la Ley), y por probar a ver si así se entiende. Porque como tengamos que entender lo que los Doctores entienden, acabaremos aplicando jeringazos económicos sustractivos y cientociencuentaycincos a todo lo que se menee, como hacen las feministas liberales B. Villacís e I. Arrimadas, que, como los Neutrales tendrán el gustazo de verificar, llevaban en su carpeta del insti sendos pósteres de Clara Campoamor y Victoria Kent. El lobby de la legítima ideología nazi les puede guardar plaza giratoria a las dos en cualquiera de los chiringuitos dependientes de las directrices Desocupa Madrid de pedigüeños porque sobran y Ocupa Barcelona. No quieren pobres contagiando con sus miasmas la ciudad fugitiva, sus anticristos y no los parásitos institucionales, claro. Donde dijeron «vacuna evita contagio», Biden el primero en la línea del America First que siempre les pilla lejos (y por eso debieron mandar al hijo del hombre de avanzadilla al frente ucraniano hace unos años), dijeron después «vacuna heteróloga», a ver si mezclando obtenían resultados favorables. Para final y actualmente asentar el concepto «vacuna no esterilizante», tras encontrar a virólogos que lo llevan defendiendo «desde el principio» no sé en qué canal, si en La 1 o en La 2. Si no gustan sus principios, tienen otros. Se ve que se trataba de, primero hacer todo el daño posible, y luego ya verían si seguían haciendo negocio con estos artefactos o con otros. Recuerden, moverse a la velocidad de la tecnología, y los ensayos «en el mundo real» sionista fueron otra película, con brazaletes de rastreo digital para los de fuera, en efecto. Igualito que Hitler o que cualquier otro dictador al que se le caiga la baba por mandar a morir a sus enemigos: la España que no tiene más remedio que madrugar o trasnochar, y no la España que amendruga para adelgazar la cosa pública de la forma más democrática y con las manos más limpias posible.

  Mientras el sultán alauí que nos abre y cierra el grifo de buenos y malos marroquíes aquí al lado, les hacía el mismo tipo de perrerías a los saharauis en nuestra exprovincia frente al archipiélago canario, donde duermen los familiares de nuestros conciudadanos, al menos de los míos. ¿En qué estaríamos pensando para no clamar al Cielo? Ah, sí, en el género de los querubines. Recuerdo a Anguita, charlando sin gritos con Quintero, llamar delicuente como si nada a Bush Jotaerre amparándose en las leyes que vulneró, y no en la fuerza que todavía conserva su estirpe (la de los comancheros). Con los pies encima de la mesa del rancho de Dinastía de un tal San Josemaría Ánsar, todo un ganso al que sacar los cuartos de la nación a los ojos de los del salvaje oeste. No sin privilegios ni participaciones para la famiglia genovesa desde su llegada a la Ellis Island de la libertad petrificada, «de una manera democrática y limpia, como hay que hacer las cosas» tal como avanzó desde su andamio en marzo de 1996. Santo después de obrar el Milagro económico junto a los protomártires Blesa y Rato de sacar sin meter dinero de las cajas y cajeros. Si hubieran salido absueltos Blesa y Rato, hoy serían Santos. Antes de aquello, habían hecho las paces con el Partido Juancarlista Vasco, quedando este frente provisionalmente liberado hasta nuevo cupo. En algunas sectas aún son santos, los tres al mismo tempo. Sin salirnos de Atresmierda, en la de san Vicente del Vallés de los Caídos. Donde posiblemente obviarían el Milagro histórico de que Falange Española y de las JONS se querellará contra un magistrado de la Audiencia Nacional (de cuyo nombre no quiero acordarme pero que duerme en el mismo colchón que la exfiscal general del Estado) por considerar que no tenía competencia para juzgar torturas. Y claro que la tenía, adquirida en Euskadi. Aunque que no viene al caso desde que le apartaron de la carrera judicial por pinchar en hueso y no por otra cosa. He ahí el nexo con el curioso caso de Gómez de Liaño, al que no le hacía gracia el grupo RISAS: Pinchar en hueso o tocar ramas sensibles de la estructura de poder. Pinchaban en hueso con el negocio belicista y la justicia universal, exactamente en la madre del cordero de los ritos sacramentales para el perdón de los pecados. Diana.

  Volviendo a la actualidad, todo iba bien hasta que empezó a ir regulinchi y, para terminar de rematarnos con su faena, el CSIC se acaba de quedar de repente rezagado del sector privado (en la cosustracción público-privada a la nación), tras verse en la obligación de abjurar implícitamente de su propia eficiencia. Aduciendo que los consejeros de administración del ámbito de la farmacobiotecnología digital patentada, habían tenido quizás «demasiada prisa». Mecachis, como la Inteligencia otanista en Irak. Cuando Obama recibió el Nobel de la Paz al mismo tiempo que perseguía a WikiLeaks. Anticipo para deshacer el entuerto y encargarse en adelante de mantener a raya a activistas, periodistas y peritos varios. En el CSIC supongo que siguen en «la vacuna española», una vacuna como ninguna —para 2035 la tienen—. Y lo que me alegro de que tengan que postergar las hogueras para los otrora negacionistas. Hasta el siguiente pelotazo. Negacionistas de ultraderecha, o de la ultraderecha, o del trumpismo. Afijo que el Gobierno, o los Gobiernos socioliberales aleccionados por los tenedores del capital, acoplan a todo lo malo que interesa a cada momento. O estás con, o estás contra. Cero o uno, sistema binario. No como para el sexo, que ahí sí admiten decimales, durante la transición.

  Sistema antinazi de cara a elecciones (principio de simplificación, voto inútil) de los de «somos la izquierda» y somos neutrales ante la ideología nazi. A partir de liderar el mundo libre la persona más en pleno uso de sus facultades mentales —según la tele—. Dado que el pistolero evangélico-presbiteriano predecesor del supuesto presidente cabal, no podía ser cristo por porfiriano bebelejías. Y no por militarista autoritario, claro. Tan reflexivos ambos como las escuelas de pensamiento a partir de la conveniencia divina a las que rezan indistintamente. Lo que no escuchamos de los felpudos de los fondos buitre y sus foros económicos, es hablar de ley de sanidad de la ultraderecha; o de la ley de educación de la ultraderecha; o del pacto de Toledo de la ultraderecha. Las mentiras de ayer son hoy verdad, a falta de verificar por una de las partes contendientes. Oficialmente, de la austeridad al derroche en cero coma. ¿Y no están locos estos romano-galo-germánicos? ¿No hay descuento impositivo si no engordas el «gasto público» como cuando premian con la regresividad a los ricos? L. Enjuanes, M. del Val y supongo que P. Echenique, pidieron durante la ola imaginaria de muertes de niñatos augurada por Simón (la piedra sobre la que erigieron la Iglesia covidiana) «que la Seguridad Social no cubra el tratamiento a los no vacunados». Si esto no es desmantelar la Seguridad Social, me jubilo de la política. ¿Quién está vacunado? El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. ¿Cuál va a ser a partir de ahora la prioridad de las partidas presupuestarias anuales? ¿Un madero o mil lapiceros? ¿Las mil y una jeringas o pan, salud y trabajo?

  El gánster de Nueva York —Trmup escrito por sus votantes— nos subió la mordida otanista y la Mano Nera de los mares del norte ya no se conforma con menos del 2% de nuestra producción anual. El tío Sam, que hoy habita en lo más profundo de su ahijado Volodímir, del abuelo Joe, la abuela Jill, su hijastro Hunter y la prima Úrsula, anunció la «escasez real» antes de los ataques terroristas a los gasoductos europeos. «La gran familia europea», si es que alguno lo es, que marca nuestra cultura y nuestros convenios laborales. Y la tele vomitando «cultura europea», of course. Con dos huevos y un par. Misión cumplida con las armas biotecnológicas, misión cumplida con las armas convencionales y misión cumplida con las armas energéticas. Faltan las finanzas, que necesitan mejorar sólo por joder a todo bicho viviente de nacionalidad o afinidad rusa. Y darle la gestión administrativa del país a la Apple del gusano informático colonizador de las computadoras personales y del microsoftware para la gestión de microdatos ahora ya por microfrecuencias, cuyo despliegue seguro que es bueno para la salud económica del Estado. Aparte de que si fuera malo para la salud a secas, me temo que no nos lo dirían. En los países soberanos como la república confederal suiza, esperan a tener los resultados de los despliegues masivos en los laboratorios subeuropeos. Apuesta arriesgada la de la colonización 5G, y por eso la maquinaria verificadora también se esmeró con esta ayuda europea.

  De hecho, el caricaturizado «microchís» (sic) es la piedra angular en que se fundamenta la estafa que llega con los chutes de pasta para los yonquis del dinero que los mismos austeros de obras sobrecostosas (por sus obras los reconoceréis, decía Jesús, y os acordaréis de su progenitora gestante y menstruante, digo yo) rebautizaron en esta ocasión como «resiliencia». Que no salen ni echándolos en agua caliente. Y también, hay que decirlo para no abundar en la autocensura por consonancia cognitiva con los ultrarricos, la piedra filosofal de los memes y las viñetas de revistas como la que sale los miércoles para que los oficialistas se echen unas risas con los negas d’ultraderecha. Nueva normalidad a raíz de hacer befa de las relaciones maritales de la del careto renovado, sin avisar antes a Berlusconi, el del tejado renovado. No me pregunten de dónde sacó la teja, puesto que es un peliculero de la hostia, al igual que un camarada suyo que hizo la mili calvo. Quizás con la corneta de Falange de su padre. O que su nuncio en Telecirco, Paolo Vaseline, que se le acaba de caer la hoja tras perder el premio a la Credibilidad por seis goles a uno contra Victoria Abril. El que falta, obviamente, de acudir al polígrafo del Sálvame Deluxe, es el rey don Juan Carlos. El de la cadera renovada y los secreteres con cajones largos. Donde guardaba los pufos de los que en otra galaxia no muy lejana políticamente hablando, habían sido rivales por querer seguir siendo principado en lugar de condado.

  Clan con el que los Borbones hacían las paces muy a menudo, enviando a tropecientos guardiaducales del malvado doctor Chuleta Ahumada de Cerdo y Sajonia-Coburgo-Gotha. No sin alguna que otra espoleadura entre los mandos del bando de Isabel II. Si alguno se puso la camisa azul ese día, se le debería caer la cara de vergüenza cayéndole la del pulpo. Por daltónico y por pensarse que estaba en 1981. Sospecho que en su declaración alegaría que llevaba tres copas que serían ocho. ¿No quedó claro que son compis yoguis, jolines? Como medalla, equipararon a los piolines en cuestión de banderillas. Pero a Ellos les da lo mismo, porque ni sienten ni padecen. Únicamente liberan hormonas de la felicidad abriendo Christmas antes de que llegue Navidad y el mensaje de Nochebuena de Simón Paco. Porque no se lo pueden perder: Va por ellos, maestros. La vida es Eterna, y Todo es blasfemia o puede serlo a lo largo de Los Tiempos (en Plenitud bajo encarnación del Kristos), luego no hay Nada que perder salvo la Dignidad. La pastilla azul de [re]presentar a las instituciones represivas en las listas electorales (más Armas a los Parlamentos) es garante de un buen bistec de ternera de temporada sin comerlo ni beberlo, desde los 12 añitos y hasta los 70 inviernos, o más allá. En la Matrix o Thermomix marca Engaña y, análogamente, Enganya en Cataluña o Engana en Finisterre. Yo tomo dos rojas para compensar como santo ángel de la guarda de la nación, una por la mañana y otra por la tarde.

  Oportunidad perdida para determinados humoristas que sucumbieron a la avalancha mediática, y que posiblemente volverán a perder en adelante para vivir sin pizca de gracia porque tienen que tener Gracia. Allá ellos si quieren seguir de bufones (no digo arlequines que para eso ya está el presidente ucraniano). Si, por el contrario, prefieren echarse unas risas en el futuro inmediato (en lugar de rabiar a la postre) sólo tienen que leer entre líneas el mensaje de Su Bajeza en marzo del año cero del nuevo reseteo primaveral. Otro pedazo de soberanía perdido y otro artefacto para la extorsión comprado al enemigo del globo number One. Los lugareños políticos del signo que sea ya están en ello, españoles a precio de saldo. A «precios democráticos», como durante la impecable transacción estatal que se zanjó retirando la bandera del Águila de San Juan, oficiosa desde entonces, la más constitucionalista y por ello la más socorrida en los desfiles sorpresa de la dictadura del capital. Felipe VI es bisnieto de sus bisabuelos, como yo de los míos, en esta vida o en la otra. Nos ha jodido. Recuerdo al exmayordomo que tuvieron hace poco al cargo de Industria, Sebastián de apellido, tener que soltar en prime time, con tanta audiencia como votantes, que «el pasaporte» se sustenta en una mentira. Cuando es evidente que es al revés. Es la Gran Mentira del imperio atlantista, el cíclico reinicio capitalista verificado por Kondrátiev , el que persigue el avance tecnológico que reinicie la burbuja. Por lo militar si hiciera falta, dijeron, el refuerzo del pase de sangre pura. Mienten continuamente. La prueba es que apagas el chip y desconectas de la estafa salvo para ingresar en el Reino Unido. ¡Al gulag capitalista de las antípodas europeas los mandábamos más de los que se piensa! Y la gente como los «antivacunas», los «antieuropeístas» o los «anticonstitucionalistas» nunca se rinde. Cuidado con sus valores republicanos y su cultura musical, la cultura del Cuidado (en singular) de los enviados y ungidos Iosu de Santurce y Juan el Bajista: Os avisamos, somos los mismos que cuando empezamos.

  La eficacia, es decir, lo que decida el lobby farmacéutico que es la eficacia y en qué medida lo es a cada minuto, y de forma similar en cualquier otro sector militarizado (la Guardia «civil», sin ir más lejos), puede llegar hasta la EMA y más allá (hasta los Gobiernos), viendo que su directora ejecutiva, E. Cooke, proporcionó al ministerio de Sanidad la «autorización» para jeringar en las escuelas a los inmunes sin necesidad médica de aditivos (ya sin Salvador I., españolizador de Catalunya profesional) y al de Educación (y Formación Profesional), segregada por sexo en todos sus ciclos, también hay que indicarlo. Según nos contó el propio Gobierno por la tele a través de su también exministra de Educación y consecuentemente con la propaganda farmacéutica estatal (pagamos la propaganda a los narcotraficantes autorizados) y puesto que es el Estado el yonqui de ayudas y recortes de libertades, y no así la nación otrora destino del plan ZEN e Inchaurrondo. Nación que no va a ver un duro que no sea suyo (o de sus bisnietos), entre otros motivos porque el Estado es deficitario (de forma crónica). Por la propia mecánica del código de Núremberg y según la propia Comisión Europea, presidida por la de los Leyen y compi yogui del CEO de Pfizer, que formateara sus comunicaciones con A. Bourla al más puro estilo de su franquicia española del People’s Party (el Elefante de la austeridad murofaraónica en la cacharrería estatal), sabemos que la inoculación es «competencia de los Estados miembros». Y no de los von der Leyen o de los Chorrapelá, nos ha jodido, que cual sumos sacerdotes delegan la papeleta a quien corresponda.

  Y si la solución vacunal es competencia de los Estados (lo que no admite lugar a duda) y la EMA tiene autoridad ante los Gobiernos (o se la han cedido excepcionalmente), ¿quién autoriza a la EMA si no es la Comisión Europea (ni los Gobiernos por lo visto)? ¿Qué nivel administrativo hay entre el Estado y la EMA que no sea el Gobierno? ¿El «comité de expertos» (la asamblea de majaras imaginaria y cambiante)? ¿Quiénes son los expertólogos? ¿Con que responsabilidad? Ajá. Pudiendo, además, chamuscar o achicharrar al primo ministro en cuestión como vemos en el Reino desunido desde que ¿cortó? sus lazos con Europa y en algún otro reino más. A sabiendas de que se está reforzando el Estado mínimo en detrimento de la nación y su bienestar y que a la industria farmacobiotecno le estorban los trámites, podemos inferir que son los Estados, y especialmente los profundos, los que han dado su autorización a la EMA, a la FDA, a Pfizer, a BioNTech, etc. Y que nuestros halcones o agiluchos, los cachorros de Falange que diría san Jacobo Abascal, han enredado una buena madeja desde el NO8DO central de operaciones. La que han liado. Habrá que estar en estado de máxima alerta con los polluelos. Cabe reseñar que, tras su desempeño, I. Celaá sería promocionada a la embajada en el Vaticano. Un Estado que, como sabemos por el Concordato y por el subconsciente de J. Cotino, también sirve para meter la mano en nuestro cepillo, especialmente con Papas viajeros. Juan Pablo I dijo «yo no viajaré nunca» y acertó. Parece que el feligrés Jorge Bergoglio está siendo lo suficientemente viajero, y sin mascarilla debido a sus problemas respiratorios. Hay que ver qué valiente es el Papa, ver para creer.

  No creo que se viva mal en la sede del Paraíso en la Tierra dentro del jardín europeo cercado con concertinas. Ni que les envíen tanquetas para que se pongan a currar. Y como necesitan de una «vacuna» redentora, en la que también confían God padre, blanco, heterosexual y anglosajón (y no como el Dólar, que no discrimina), y su delegado territorial en el distrito Oeste con el Apache engullido, pues necesitan de los brazos mediáticos en los que claudican las marcas electorales de la opinión y los sondeos publicados, donde invierten de forma público-privada tanto o más que el beneficio, que vuelven a dedicar al siguiente riesgo. No sin botas militares —al servicio del Banco Mundial— que se calzarían hasta los carmelitas descalzos en nombre de las naciones desunidas una y otra vez por la NATO. Como reflejó Stendhal, el Rojo de la sangre y el Negro de las sotanas se suplementan de lo lindo. Capitán General no muerde mano de Arzobispo, la besa; acuarela sobre lienzo de un Instante. Gentiles no van contra gentiles, van contra paganos. Perro no come perro. Caballeros y alfiles se cubren y se retroalimentan. Y el que nace barrigón, tontería que lo fajen.

  Joseph Goebbels se regocija en los cielos occidentales junto a Winston Churchill y Harry Truman después de que el führer alemán, Olaf Frozen, sacara billete para el tren de otra oportunidad todos en el mismo Eje. Especialmente desde que los estados desunidos de Trump y la desunión europea sembrada por Von der Leyen, sugirieran a las fiscalías estatales (como presidenta del ejecutivo europeo y del legislativo no vinculante o te sanciona) desplazar la ventana Overton con afán negacionista para legitimar a la «persona o colectivo de ideología nazi». Eso es lucha de clases y lo demás tontería. El Enemigo Único compartido por la clase derechista y la ultraderechista observando el principio de simplificación de Goebbels. Amén de sus particulares paganos, los no arios (nada que no se pueda compensar con plata), el anticristianismo manso de su cristianismo airado, por decirlo suavemente. Los rojos piojosos hablando en plata, y también los demasiado liberales en lo espiritual. No hay más ciego que el que no quiere ver y sólo hay que ver lo que molestan los Sumos Pontífices socioliberales. Cuando Dios se queda sin cobertura por sabotaje terrenal de la Yihad Unionista contra patriotas indeseados por interés de la burbuja del Departamento de Estado estadounidense. Por el mero hecho, además, de comparecer en paz en su tierra el resto de naciones, a las que Estados Unidos les dicta por mayoría absolutista su futuro bélico, el carrusel de la competitividad en la carrera por la detente nuclear o si no se enfada y no respiramos ninguno.

  Dinero «para la ciencia» —ante todo nacionalcristiana— significa hoy día que las patentes rentables sean las que hagan pupa a la clase enemiga, para además después venderle la solución conocida de antemano y consistente en el mantenimiento del problema —negando medicamentos genéricos como la ivermectina o patentados por biotecnológicas como el Sovaldi—. Porque si no, además, tendrían que echar el cierre del negocio y «dedicarse a otra cosa», como dijo que «no tendría inconveniente» Felipe el Preparado por los Ayudantes de Campo franquistas. Menos en la República Árabe Saharaui, su experiencia como vendedor de humo podría ser de utilidad en la cristianización del África occidental vía GAVI, donde Simón Pedro habría hecho sus primeros pinitos como pescador de incautos. O a través de ISGlobal, donde Solana y la probe infanta Cristina. Ay, probe, cada vez que me acuerdo. Y si no quieren cerrar discos y bares ni estadios de fútbol medievales, esenciales por ser España diferente y/o rarita, con mayor motivo clínicas privadas de los hospitalarios tecnofeudales de querencia teutónica, en Estados subeuropeos con arraigo fascista para mayor inri. «En Múnich, aseguran la paz de Europa cuatro hombres de buena voluntad: Hitler, Mussolini, Chamberlain y Daladir», rezaba el periódico monárquico ABC en el otoño de 1938. «Del 1 al 10 de octubre entrará Alemania paulatinamente en posesión del territorio sudeta», por cuestión de la Unidad étnica alemana en Chequia, mientras los nazis mejoraban su técnica de ametrallamiento y bombardeo en el laboratorio de la piel de toro, con Franco ya siendo jefe del Estado según el Vaticano de entonces (piaron los pollitos Pío XI y XII) y los Altos Tribunales de ahora, los increíbles y genuinos Piolines. Así que tendrán fe en el Estado, si la tienen, los católicos. De esta monarquía no podemos salir mejores porque han empoderado a los peores para precisamente sostenerla y soportarla —que es lo peor.

  Lo que exponía entonces Machado desde su columna El mirador de la Guerra era bien distinto: «No fue así, la lógica de los hechos fue otra», diferente a la opinión publicada (la de ABC) «que se vendía y se entregaba a la codicia extranjera», puesto que los españoles «no tuvieron de su parte a esos dos grandes imperios» (Inglaterra y Francia). Como ingenuamente pensaron, no siendo sospechosos de fascismo los primeros ministros de esos imperios únicamente civilizados en su feudo, Neville Chamberlain y Édouard Daladier. No cabe duda de que Antonio no sería neutral y estaría ametrallando desde su torre de marfil en la dirección correcta de la historia. Hoy sabemos que, de las tres directrices a considerar por los provacunas a toda costa (seguridad, eficacia y necesidad) empezaron por la última, la tercera: «la vacuna es la solución». Y casualmente a los tres meses el CEO de Pfizer anunció la tercera suerte de varas observando que declinaban las defensas y conociendo lo que reflejaban los contratos. Primera noticia que tenían oficialmente, a la velocidad de la ciencia y a través de los cuentistas que la acompasan cual flautistas de Hamelín. Seguir con la casa por el tejado en los Estados no soberanos económicamente, revela inconscientemente la responsabilidad de la chapuza firmada con los buhoneros que se largan con la ganancia a otra cosa, mariposa, como con la urgente ideología de género para la despersonalización de las personas y la implosión de las reivindicaciones colectivas. En trayectoria vertical y de arriba a abajo. Cagó dios, en Cáceres y en Badajoz.

  La monarquía borbónica es la guinda de la santísima trinidad presente en toda sociedad civilizada (alguna deshumanizada) y que engloba a la clase dirigente, a los soldados y a la clase dirigida. La forma de Gobierno es la que determina quién dirige y quién es dirigido. La república, la forma de Estado que termina irreparablemente con [casi todas] las monarquías europeas, surgieron para que no hubiera dirigentes ni dirigidos por cuna o por alcoba. Ni príncipes por nacer en Catar ni mendigos por hacerlo en Donetsk. Y la clase dirigente no sólo está subiendo el salario a los soldados (la soldada), sino que aumenta la cesta para tanquetas y armas híbridas contra la clase dirigida. Si no estás corriendo a gorrazos —como mínimo— a los Borbones, estás tomando partido por el opresor que nos declara la guerra de forma velada. El Estado Mayor de la Defensa ha habilitado al efecto un «centro de fusión» para compilar información soterrada, reforzando carencias totalitarias de la época olvidada y perdonada. ¿Contra quién? Contra el pueblo, contra quién si no. La coartada para 2022: la guerra relámpago pergeñada hacia 2014 por hostigamiento desde las embajadas estadounidenses e israelí y desgraciadamente visibilizada en la Casa de los Sindicatos de Odesa. Verificada en los acuerdos de Minsk un año más tarde en presencia de Merkel, aunque se tratara de un farsa recientemente confesada en Londres por el predecesor de Zelenski, P. Poroshenko, sin intención de ser respetados por parte occidental. Lo cual constatamos a diario con la negativa a continuar la guerra por la vía política de parte del cónsul que vela por los intereses europeos y de los españoles de bien como Rato o De Guindos, Pepe Borrell. Estamos aviados entre el perroflautista patán de Úrsula Nodoyuna (o quizás todas) y el perropatada Pecas de la condesa de «quieren acabar con la democracia tal y como la conocemos». O de la Master Chef del Candy Crush y del «Vamos, Manolo» y, girándose a cámara: «No son más tontos porque no se entrenan». ¡Venga, coño, al final el mío va a ser el último! Que tomen las riendas los pilotos de berlinas que ya tienen la piel curtida ¿presentándose a elecciones?

  La declaración de guerra se produjo en marzo de 2020. Cuando el JEM de la Guardia Civil nos daba lectura profética de que «otra de las líneas de trabajo es minimizar ese clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno» (el capataz del poder económico en las circunstancias actuales). Clima contrario que no arrancaría hasta el cuarenta de mayo de 2020, una vez transcurrida la epidemia estacional magnificada por las aseguradoras privadas que habían sido exoneradas por la declaración de T. Adahnom, ratificada por los Estados todavía con resquicios del modelo sanitario público como es nuestro caso —recuerdo que el de un Estado sin justicia universal—. Así que las camas fueron saturadas por los esenciales, entre los que no han dejado de faltar guardiaciviles, militares, jueces, diplomáticos o diputados y senadores, y sí trabajadores sanitarios, docentes y antiincendios en general, así como sus medios técnicos. ¿Demasiado burdo? Puede ser. Un día antes el amigo de la Unidad de los fasces había dado las consignas, teóricamente asesorado por un comité técnico de expertos, cuya identidad es confusa y cuyos dogmas son cambiantes visto lo visto. ¿Dónde está el beneficio de la inversión atlantista para combatir al Unísono en prensa al enemigo común del momento? Se ponía el foco en la inconstitucional gestión a sabiendas, renegando de cualqier reivindicación social y pasando la patata caliente al nivel administrativo autonómico (hábilmente y de forma no contemplada en el ordenamiento), no sin compensación económica por la responsabilidad adquirida en los estratos inferiores. Win-win para los jefes de Estado, que siguen todos; lose-lose para los primos ministros, que no va a quedar ni uno salvo los díscolos sobrevivientes a la epidemia zombi. Normal, todo el día ¿en bici-taxi? para ir a los ágapes de los foros mundiales y sólo se enteran de lo que dicen los fondos buitre, que por fin son de los suyos. Fuera máscaras.

  No había que ser un lince para entender el concepto «inclusión digital» viniendo de plutócratas aporofóbicos que se adaptan sin problema al saludo romano cuando procede. Hasta se llaman con números romanos para distinguirse de sus ancestros. Por lo menos en Francia, con algo más de democracia que sus vecinos del sur, pueden debatir y debaten sobre la manera en que el Estado les va a cortar el router, amén de otros grifos, interviniendo al operador privado con la plena empatía de la partes en la co-laboración público-privada, si es que hay más de una parte en dicha coalición. En España, real decreto urgente y da gracias si te enteras. Hago un inciso por tele-evidencia. Debaten (los franceses) por la tele sobre tener cobertura legal para controlar el enrutador de frecuencias en los hogares y centros de trabajo. Y con poco más de lo que tengas tú y algo que te pongan ellos, se puede lograr tranquilamente una repentinitis. Sí, se puede. Silenciar nuestro router a distancia, no vaya a ser que el enemigo transmita a través del huésped (nos). «Ese es el objetivo» dijo el ministro galo para la ¡¿transición?! consagrada por el bueno de Borrell con la campaña ‘Quo Vadis, Europa’, siempre con los antitéticos señuelos de lo verde y lo digital, y siempre con lo mejor de cada casa en el «vínculo atlántico» al que no se entra sin cometer antes algún delito o se ofrecen garantías para cometerlo en el corto plazo. En esto son bastante parecidos a las bandas latinas y clavaítos a la mafia. Confucio, danos tregua interior, pero dánosla ya para que tengamos la cena pascual en paz. Unas palabras tuyas, bastarán para sanar a muchos ucranianos.

  Y en nuestro país, conocemos a la perfección (o deberíamos) lo que significa una transición de la ley a la ley, y a la velocidad de la ley. Un trágala imprescindible, exactamente igual que el «ritmo vacunal», sobresaliente en España. Iba a decir «Españita» pero ya forma parte de la jerga futbolera y tenística, que es donde ganamos orgullosamente los subeuropeos no sé lo qué. Nuestro desmesurado puertagiratorismo nos relega a la incompetencia. Es costumbre estatal el robar, pero nuestro reino parlamentario exagera. Se agradece el circo, centroeuropeos. La prima de riesgo se la pueden quedar, gracias. El pan y la energía, las kilocalorías, a ver. Cuidao los Flacos, porque los últimos serán los primeros. La Casa Blanca y La Zarzuela se televen calentitas durante los cuentos de Navidad. A desoír lo que inocule a las 9 en la mesa, verdadero discurso del odio para la mayoría de españoles. Por si fueran pocas las veces que pervierten el sentido de las leyes, nuestro monarca vislumbró la inconstitucionalidad del «estado de alarma que nuestro sistema democrático prevé en la Constitución». La justicia, tan vieja y torpe como Borrell y Biden, obró en consonancia después de un sinfín de variantes. Un poco más y les pilla a los jueces la epidemia sísmica, la viruela símica o algún que otro globo sonda.

  Aunque también podrían viajar a la velocidad de la Ciencia TM. Retrógrada ella. Claro, como van jubilando a los escribas y no los reponen. Para qué, ¿verdad? ¿Democracia imperfecta o plutocracia ferpecta? Como a nosotros un comunista no nos roba, antes muertos que sin silla, hasta tenemos que importar ricos de otras culturas. Los «inversobres» (sic) del inconsciente de M. Hilitos de Plastilina. Caminante marchoso y seudónimo del que no voy a revelar su identidad. Que tras aplicarnos los burócratas centroeuropeos el 135 que quedó euroconstitucionalizado, se puso a caminar por la senda del déficit que acababa en Bruselas, para seguir todos su camino sin volver la vista atrás. Y es que nuestro Estado no tiene personalidad. «La España propiamente dicha», que diría Machado, no tiene identidad ni valores con los que se identificarse. Será por eso que se autoidentifica, se despersonaliza y deshumaniza por cuatro reales o por cinco duros. Pues en mi hambre mando yo. Y a los ñoñitos que necesiten sirvientes les digo: España está de liquidación, y mis compatriotas con las bragas en la mano esperando un nuevo plan Marshall que cause los nuevos males de la nueva maldad. Cielo e Infierno son un todo, tanto durante la vida como durante la muerte, que sabemos es Cierta. No hay confesionalismo sin militarismo y viceversa. Y Carlos Elmer Lesmes anunció tácitamente temporada de rezos con la «formalización de su dimisión» (según la píldora que nos da el pájaro californiano para que la propaganda pase mejor) derivada en la reunión en Moncloa entre el señor Rojo y el señor Azul.

  El embuste es un mal endémico en España, y más en sus presidentes del Gobierno. Sin embargo, que yo recuerde, no ha habido un embustero tan burdo como el que tenemos. Acusemos a Sánchez sobre todo de mentir, porque Cielo y Tierra pasarán mas su Palabra NO pasará. Y su palabrería es una Palabra de Guerra y de Muerte mientras sea o hasta que sea rentable, pagándolo el pueblo, nos ha jodido. Y no es lo mismo, además, plantear la guerra en términos burgueses (que muera la nación) que en términos revolucionarios (que muera el Estado y que peleen Felipe, Pedro y José si quieren). Es abuso y es violación. Censurar, encerrar, estrangular y amenazar con apretar más, o con degollar, o con que viene un ajuste que va a doler más y es imprescindible colaborar. Para después desencerrar y que se den gracias al Cielo por respirar. Hasta la siguiente. Así te subes sin rechistar al carro de los latigazos eternamente. Que es, si no hay reencarnación y hasta que se le demuestre lo contrario a la generación perdida, cuando se apea uno de la población activa o rentable para ingresar en la inactiva o deficitaria (que también sobrevuelan los carroñeros) y subirse al carrusel del renacimiento. Quedando en el limbo [parte de] su contribución terrícola desde que se tiene uso de sinrazón hasta la demencia senil. Y hay que reconocer que el actual Gobierno nos ha concedido una rebaja de dos zurriagos a la hora sin que se enoje el patriciado, mejorando momentánea e históricamente nuestra felicidad según el cantar de gestas atlantistas.

  Lo que conduce a una necesaria reflexión con su correspondiente conclusión: Como ya no tenemos nada que perder salvo la dignidad, y como los soldados cobran pero los rebeldes con causa no, podemos ganar. Y como existe una simbiosis entre el Estado y el capital privado que parasita el patrimonio nacional y a la nación (y no tanto las instituciones carcomidas ya de serie), debemos hacerlo para no seguir debiendo más y más. Siendo el enfermito subeuropeo donde veranean los junkers anglos y sajones con la realeza borbónica. Porque los inversores son siempre bienvenidos, vengan del II Reich de Bismarck, del I de Carlomagno o del IV de Merkel y la de los Leyen. Para entonces ya nos esquilmaban los Borbones a través de los marqueses, españoles y mucho españoles como requisito indispensable para ser bendecidos por la dedocracia, en sus Banques Royales de las Compañías de las Indias de todo el globo terráqueo. Fue a un antepasado de Juan Carlos I al que se le ocurrió poner en circulación papel estampado a cambio de oro para su rapé, sus pelucas, sus pantis de seda de los Von der Leyen —o de quien fuera— y resto de necesidades básicas. Como que no te humillen en público el tintero real o el baldosinero real, o no esperar 59 segundos en una de tus 52 carrozas, una para cada cochero con las Armas y la Palabra Única. La dialéctica de los puños y las pistolas, como Dios manda.

  A los propios oligarcas UE les conviene dejar fuera los tentáculos neocolonialistas, porque el pueblo va a saber que el momento es ahora, justo antes de llevar collar tecnofeudal y después de recibir el impacto financiero. Esto es, después de recibir una acción política de los de arriba, ahora con el vicepresidente que arrancó la legislatura y la coalición gubernamental en otra base mediática del búnker, a priori más modesta, eso sí. Lo cual no es impedimento para que sea funcional dentro de un Estado ultracapitalista, de igual manera que los socialdemócratas no eran inquietantes para el Estado comunista de la RDA, que perduró más de cuarenta de años gracias al Pacto de Varsovia. Ni los liberales, que tampoco ganaron una sola vez, claro. Su victoria vino de fuera. Cada generación tiene su agenda cuando nace (apróximadamente cada 30 años), ya esclava de las deudas contraídas. También la ecológica. Deudas crónicas porque son orgánicas, son estafas permanentes y no crisis, con un claro objetivo: que la población activa sea SIEMPRE la generación perdida. Es como la vida eterna o la mochila para las pensiones, te prometen lo que sea a 50 años vista —y yo también si eso me hiciera más feliz— y cuando llega el momento constatas que hay lo mismo que al Principio: Nada. No estamos locos, no, ni somos brujas o demonios voladores. No sabemos lo que hay pero sabemos perfectamente lo que no hay. Y sí, sabemos lo que queremos. Una nueva identidad estatal, una cara nueva preferiblemente en el tendido de sombra y con toros de dos patas si tiene que haberlos. Que el adoctrinamiento de signar no funciona igual para todos, máxime cuando se parte de premisas erróneas, se podría jurar en el juicio final. Que es cuando se supone que arderán los Torquemada responsables de las culpas del pasado. Prometer para meter, aunque no todo el que mete saca ni todo el que saca mete, majete.

  No se trata de fastidiar al prójimo sino de que no le jodan a uno, y los ricos necesitan los impuestos más que los pobres dado que son regresivos: Más tienes, más pedazo de tarta te quedas (más porcentaje te desgravas). Y más trompeteas las lismonas para que el alma terrenal sea absuelta y el cuerpo divino porteado. No escucharéis a la Libertaria de la nación madrileña pedir la abolición de los impuestos o renegar de la posibilidad de construir un hospital de campaña para conciertos de la banda municipal. Y hay que ver qué bien se resiste a anunciar a bombo y platillo la colaboración con el régimen de Kiev, y no como la Colau en BCN, que no se sabe muy bien por qué se ofreció a fregar y pagar los platos rotos de los panucranistas. ¿Estará bien, le pasará algo? ¿La ataron previamente a un poste con film transparente? Sabiendo por Simone Beauvoir y por experiencia cárnica propia, que basta una crisis para que la pérdida de derechos sea justificada por el fin del momento, lo que haría si quisiera cuestionar derechos inconvenientes para mi noble empresa, sería probablemente disponer una crisis de nunca acabar. Bipolar, por si hay que cambiar de bando. Buscaron con lupa a los más afines a sus intereses para colocarlos en cargos de responsabilidad. Los más inútiles a la vista, y de ahí posiblemente lo de pedir el voto inútil. Si les botamos a todos de golpe, dejaremos de padecer las manías del Klaus Schwab y sus compis de festines. Porque además este no tiene un pelo de tonto ni en las piernas, Europa hoy malbarata su hacienda y su nación. No es una crisis política, la política que hacen funciona de cine hollywoodiense. Las concatenadas crisis de nunca acabar son el fraude, y cada punto de inflexión una estafa. Fraude justificado y reinventado de mil maneras posibles, una y otra vez. No pueden contar la verdad, ergo difícilmente pueden disponer un mínimum de felicidad. Así que, al militarismo rogando y con el clericalismo dando, flagrantemente en la judicatura española. Es una crisis de valores, de la que que sale con salud física y mental, y no tanto con delirios clínicos del Estado. Esto lo soluciona una buena República.



«Es triste que las palabras de los jefes de Gobierno sean falsas. En tus palabras de muerte hay hierro, todo comanche puede verlo. Y también hay hierro en tus palabras de vida. Ningún papel firmado puede impedir que hable el hierro de los hombres. La palabra de Diez Osos lleva el mismo hierro de la vida y de la muerte. Es bueno que guerreros como nosotros nos encontremos en la vida o la muerte. Será la vida.». | William Sampson interpretando a Diez Osos en The Outlaw Josey Wales (Clint Eastwood, 1976).