Dictadura permanentemente renovable




«No es una trama del PP sino contra el Partido Popular». | M. Rajoy (2009)


Desde 2017 (último otoño que será primo ministro M. Rajoy), y tras la paulatina caída en sondeos y elecciones de la facción siniestra estatal (el PSOE con muletas, que recordemos había investido con su abstención al PP, la columna diestra de Hércules, en 2016), la única autocrítica manifestada ante los micrófonos ha venido siendo la de «no estamos sabiendo comunicar». Acompañada recientemente de la necesidad de dedicar más euros a ideología desde el ejecutivo (atrocidad democrática normalizada para aferrarse al cargo que se reproduce en los diferentes niveles administrativos a través de la partidocracia) y solventada con un nueva red de la ventana Overton para la izquierda posible (vanguardia de la derecha en definitiva). Sus planteamientos, religiosos más que políticos al prescindir de la variable tiempo por asunción de la agenda del poder (económico y mediático) y por tanto al renunciar a hacer política más allá de la gestión dineraria, no pueden estar errados por norma —y también por cabezonería nivel Irene Montero o Inés Arrimadas—. Son dogmas de fe dado que no pueden diferir de la hoja de ruta de la Agenda 2030, previamente establecida de la mano de la Laudato si’ y resto de encíclicas patriarcales de otros credos, y asumida descaradamente por nuestro Estado no soberano. La voz de su amo al fin y al cabo, salvo dimisión que rara vez es voluntaria. Fallo comunicacional pese a presumir en el jardín europeo (non terra plus ultra) de libertad de expresión y comunicación —sin libertad de pensamiento— frente a Oriente más África. O de viralizar teorías oficialistas —¿con o sin coste en vidas?— como la de la injerencia rusa en el globo, siendo la «cultura europea» de Occidente presuntamente mangoneada por iniciativa del Kremlin, la KGB y hasta la OGAS soviética, que habría ganado la batalla a la ARPANET estadounidense.

  Insufrible el propagandismo como el vertido por el diario El País en materia internacional —competencias monárquicas—, indistinguible de las secciones internacionales de sus competidores por cuota de mercado e instalado en el lameculismo real —nivel hombres de la casa como Adolfo Suárez o Fernando Ónega—. Lo País desde la nueva normalidad que es la vieja sumisión ecofriendly y por la que ahora paran crisis unidos los periódicos cada poco. Pantomima continua sobre la intromisión del Kremlin en la conformación de los parlamentos occidentales, especialmente en los reinos desunidos partidarios en conjunto del Brexit. Al parlamento británico, con Escocia independentista al 45% y en proceso de independizarse también de la UE —en prusés que diría la burguesía castellana—, acudió Lo País. Acreditado ante una especie de Comisión Warren, invocado y alabado por los creyentes en el juez Llarena, finalmente no pudo demostrar la teoría de la bala mágica de Lee Harvey Putin —o Vladímir Vladímirovich Oswald—. Justificar el rastreo digital patrio con la censura de las desinformaciones que llegan del otro polo del mundo (o de los otros polos dependiendo de la influencia china o estadounidense en los continentes africano y europeo), demuestra que eran más los hackers y bots europeos y occidentales que los rusos y orientales. ¿Cuestión de soberanía y cultura europea? Asimismo, el supuesto vínculo entre la Catalunya separatista y la Rusia de Putin, se esfuma con el apoyo institucional de Catalunya al régimen filonazi de Kyiv. Y eso que Arrimadas (q. e. p. d. su partido, primero muleta de los del onagro en el pesebre andaluz y después de los del buey) no logró ser presidenta de Catalunya, de chiripa. Para las recientes elecciones, Edmundo Bal pidió el voto blanco (legitimar el sistema con pataleta al resto). Tampoco lo logró Salvador Illa cuatro años después de la charnega de Jerez.

  Lo que ocurrió después, ya con el Reino Unido por libre y con bien de libras esterlinas de los contribuyentes (nueva inyección de moneda tras la estafa de 2007 y siguientes para el trasvase de deuda privada al erario público, hoy bajo el yugo de la bancocracia en Europa), fueron los envíos de Isabel II a Zelenski de bazucas Javelin, los atentados terroristas a gasoductos rusos, la calificación de energía verde para el gas licuado y transportado en buques con visado estadounidense al precio pirata que haga falta, la calificación de sobresaliente al adulador Pedro Sánchez (Pedro el Bello haciendo méritos para cobrar de la NATO), etcétera. El punto actual es la guerra de banderas entre la transgénero de la OTAN y la multipolar del resto del mundo conocido, aunque se ve que pierden y la NASA quiere introducir la incógnita extraterrestre. ¿De qué lado estarán los alienígenas que se ve nos conocen de hace tiempo? Si no tienen memoria de pez cirujano real (Dory buscando a Nemo), quizás recuerden al señoro aquel que montó un pifostio en el hipermercado porque una trabajadora le confundió el género, y así a lo mejor los marcianos se volvían por donde han venido. Desde 2022, los 27 países de la UE están castigados sin conocer el desarrollo y los entresijos de la guerra proxy en Ucrania, y no porque falten enviados especiales tipo M. Sahuquillo o A. Pérez-Reverte al tiempo de la OTAN de Solana dinamitando Yugoslavia. El Principio de simplificación del adversario en un enemigo único (de Goebbels), lo llevan además regulinchi. Y es que por sus obras conocen en el mundo al Departamento de Estado (Defensa) de los EE. UU., es decir, a la NATO, brazo ejecutor del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional nacidos con la caída del III Reich y que no renunciaron a los avances tecnológicos del fascismo con mano de obra esclava.

  El imperio romano se vino gestando, a partir de la república romana que estudió políticamente y derrocó la monarquía de los siete reyes (Rómulo —o Caín— el primero, leyenda importada de Troya), con la gradual ampliación de la duración de la dictadura, magistratura originariamente pensada para un mandato excepcional de seis meses sin apelación posible a sus decretos, que era la mitad del mandato de los cónsules. Meros ejecutores en un sistema político en el que el timón era dirigido por los magistrados, pretores, cuestores…, que pasaban a engrosar el Senado junto a patricios y, en menor medida, tribunos de la plebe. Mero poder ejecutivo durante un breve período de tiempo, para precisamente evitar aspiraciones de regresión monárquica. La república observó las funciones religiosas del rey en la figura del rex sacrorum (rey para los sacrificios), concebida para separar estas funciones del poder político, es decir, alejando las creencias de los negocios estatales. El imperio romano, por contra, crucificó a Jesús de Galilea.

  En los tiempos de crisis y estafa de nunca acabar que atravesamos, la oposición al Gobierno es tildada de «negacionismo». Igual que fueron primero negacionistas de las bondades del régimen nazi quienes denunciaron la existencia de campos de trabajo forzoso y exterminio. Aun a sabiendas de que los negacionistas se alternarán en el poder ejecutivo con el Gobierno saliente sin mover una coma de la Agenda estatal dictada por el capital en los Estados no soberanos económicamente. Conviene por ello, al coincidir con la opinión de la tele, hacer un pequeño chequeo del posicionamiento político en los seis últimos meses más o menos. La verdadera teoría de la conspiración es creer que el Gobierno cuida de ti, que los medios no te mangonean y que la industria que sea (armamentística, tecnológica, farmacéutica…) te protege. Por ello precisamente disponen hogueras para brujas y demonios cada poco, para expiar sus pecados. Los shows de la tele únicamente muestran sombras de la realidad. Son el espejo falso de la realidad, para nada inocuos (persiguen anular la reacción y desproveer del sentido crítico sirviéndose del sensacionalismo), válidos hasta la siguiente distracción —o abducción si es demasiado burda—. Las finanzas son un arma, la política es saber CUÁNDO apretar el gatillo, decía en El padrino el don vinculado a la inmobiliaria de la Santa Sede, Licio Lucchesi. Los políticos atraviesan tierra, mar y aire con su propaganda en busca de adeptos. «Emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público este ya interesado en otra cosa», recoge el Principio de renovación del ministro de Propaganda del Tercer Reich. ¿Salud o economía? ¿Paz o economía? ¿Igualdad o economía? ¿Personas o economía? Economía siempre.

  Suspendieron el Mobile World Congress en febrero de 2020 (no así la manifestación feminista del 8 de marzo o la policial ante el Congreso unos días antes) a instancia de la derecha ultra norteamericana (Trump) cuando al mes siguiente serían desplegados por el Pentágono 30.000 soldados en Europa (y empezar oficialmente la plandemia NATO/UN/WHO). Tampoco se tomaron precauciones para el contacto estrecho entre hinchas de fútbol españoles e italianos en la presunta zona cero de la epidemia europea. A partir de entonces, programas electorales indistinguibles y a la zaga de la agenda mediática, derivando la responsabilidad siempre al vecino. Sin poder desoír la rabiosa actualidad institucional, me pregunto si han estado salvaguardados por la RFEF de Rubiales los intereses de las trabajadoras y trabajadores futbolísticos. Y también quién es verdaderamente irresponsable e inviolable, del que emana el gatillado político —o gatillazo quizás— amén de unos poderes estatales por herencia y una ausencia integral de soberanía (económica, monetaria, digital, administrativa, espiritual…). Combatamos la epidemia psicosocial que distrae los ojos del presente cañoneando con «el virus chino» y «la vacuna», «la guerra de Putin», «las infancias trans» o «el cambio climático», antropocéntrico e individuo-céntrico. ¿Cómo? Con responsabilidad individual, autogestión local y defensa del Estado-nación ante un globalismo desnatado (sin laicidad, sin herramientas jurídicas, sin sanidad para todos, con paraísos fiscales…). Fortaleza, autogobierno y soberanía. Puesta en práctica de los valores republicanos.

  Ante la expectativa de Gobierno, obispos que antes callaban o llamaban a la rebeldía (a través del voto) fingiendo sentirse ofendidos, piden ahora apoyar la cuestión climática o ecológica cuya repercusión va aparejada al riego dinerario y propagandístico. No ocurrió al tiempo de Rajoy confiando en un primo suyo acerca de impredecibilidad del clima. Esas son sus armas, el dinero y las finanzas. Las nuestras la desobediencia, el boicot y la disidencia descontrolada pero con cabeza. Una actitud decidida en el Consumo, competencia ministerial sin representatividad en los ámbitos sanitario y hacendístico, puede ser un buen empiece que siga a la desconexión ciudadana de las tramas institucionales. La política es CUÁNDO regar —y ser regado—. Bruselas es el grifo que bloquea y desbloquea ayudas en función de las contraprestaciones que obtiene. El oro es ilimitado para ellos, el tiempo es limitado para todos. El dios Mercado es volátil y enemigo de la libertad (que NO «es vacunar, vacunar y vacunar»), sin dinero no eres libre de acudir a Él. Si no le rezamos y vamos a destiempo de su liturgia, quizás no haya crisis o estafas de nunca acabar que ocasionen reales decretos bajo dictadura permanentemente renovable.