
«No me voy por temor al futuro, me voy porque ya las palabras parecen no ser suficientes y es preciso demostrar con hechos lo que somos y lo que queremos». | Adolfo Suárez en su dimisión televisada, 29 de enero de 1981.
«Nunca permito que se hable mal de Franco en mi presencia porque uno tiene que aceptar de dónde viene. Y fue ese hombre quien me puso en el trono.». | Juan Carlos I en entrevista concedida a la BBC en 1992 durante vacaciones en Mallorca (en la residencia de su cuñado Constantino de Grecia ).
«Un viaje que, visto hoy con perspectiva histórica, representa una historia de éxito casi única: pasar de una dictadura represiva a una democracia plena; de ser un país pobre y aislado, a uno próspero e integrado en el mundo. Se trata de un logro excepcional que muy pocos han conseguido […] solo cuatro han seguido un camino similar en los últimos cincuenta años.« | Pedro Sánchez en «La excepcionalidad española» 8↓, 19 de noviembre de 2025.
« Aceptaron la monarquía católica y con ella las ‘normas adecuadas al hecho de que la mayoría del pueblo español profesa la Religión Católica’, así como la bandera del Reino franquista. »
Hacia el año 1977, el PCE de Carrillo hijo (que venía de la clandestinidad) y también el grupo de jóvenes sevillanos del PSOE andaluz (menos clandestino y hoy con Chaves inhabilitado para ocupar cargos públicos), aceptaron la monarquía católica tras haberse revisado un año antes el Concordato 5↓ para que el Estado mantuviera las relaciones de cooperación con la Iglesia. Y por ende, las «normas adecuadas al hecho de que la mayoría del pueblo español profesa la Religión Católica», así como la bandera del Reino franquista (oficial hasta 1981, cuando se regula su uso). Sabemos por Carrero Blanco y también por la forma de gobernar de Franco que lo que se ponía en herencia en el año 1975 por la ley de sucesión vigente (de 1947) era «la España del Movimiento nacional, católica, anticomunista y antiliberal». Asumiendo el reino católico, se asumía la dichosa Unidad de la Patria (última y única voluntad de Su Excrecencia —el tratamiento es de Alfredo Grimaldos — para con el heredero) en una península con cuatro Estados (Portugal, España, Gibraltar británica y Andorra). Historia que viene repitiéndose periódicamente desde 1939 con la quinta columna madrileña (villa de recreo monárquico a los ojos del federalismo), derivada en aquel momento en el Consejo Nacional de Defensa, con Carrillo padre, del PSOE, el coronel Casado y el teniente general Miaja disponiendo la que sería a la postre una «rendición incondicional» y una espantada del Consejo Nacional de Defensa al extranjero.
Unidad percibida de manera muy distinta y enfrentada por los españoles, con las potencias extranjeras administrando nuestro territorio por incapacidad autóctona y endemia embustera (todos los Gobiernos del Régimen son nefastos a la postre tras revelarse sus trolas, es una norma), e inhabilitados de facto en 2025 para administrar los recursos del Sáhara Occidental. También entonces, en 1977, los marxistas nacionalistas, los rojipardos de los que no hay mejor ejemplo actualmente que en Españita, quizás en Ucranita o Polonita, asimismo grandes y libres —¿qué es el rojipardismo sino el agujero negro centralista?—, aceptaban sillas poltronas en las Cortes preconstitucionales de 1977 tras presentarse a «elecciones generales» y no a Cortes Constituyentes.
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El mesianismo de los nostálgicos que se sienten orgullosos herederos de Franco y hoy secundan la Abraham Alliance sionista, bien pudo llamarse sanjurjismo de haber cuajado la Sanjurjada de 1932.
Las Cortes (poder legislativo) ya las había constituido el franquismo. Sendas cámaras, Senado y Congreso, hoy vigentes, fueron ideadas y sancionadas durante el franquismo, que es intemporal como el nazismo, y anterior a Francisco Franco. «Posfranquismo» llaman al «período histórico inmediatamente posterior», pues eso, que el posfranquismo, oficialmente, apenas duró un suspiro. A la Pasionaria, el posfranquismo le pilló fuera de España. No es descabellado para los que fijan la jefatura estatal de Franco en 1936, borrando de la historia la jefatura estatal de Azaña (pues no le perdonan el laicismo de Estado). Nótese que el mesianismo de los nostálgicos que se sienten orgullosos herederos de Franco y hoy secundan la Abraham Alliance sionista, bien pudo llamarse sanjurjismo de haber cuajado la Sanjurjada de 1932 (o la de 1936). Cortes franquistas las de hoy aunque las refrendara la nación en diciembre de 1976, referéndum convocado por el sucesor de Franco cuando todavía firmaba en el BOE como «JUAN CARLOS», sin el «R.» que incopora a partir de la carta que se otorga como dictador a sí mismo para ser R[ey], ratificada por las mismas dinastías árabes que hoy le amparan y por la abducida población, sin libertad de pensamiento ni de expresión, convendrán conmigo en que eso sí.
Pueblo no soberano y no responsable de los actos del rey (de los refrendos sí) que no podía saber, por ejemplo, que no habría separación de poderes en el nuevo Congreso elegido por criterios ¿de representación proporcional?, unitario cuando se trata de cuestiones de Estado que no se cuestionan, sobre todo cuando la cuestión procede de «la Unión» de Estados en un Estado no soberano. Como cuando hablamos de remesas dinerarias a regímenes títeres de la NATO como el de Kyiv, en origen «fondos para la PAZ» que está saliendo regulinchi (el fantoche movido por los angloyanquis anda reviviendo la reinventada leyenda antisoviética). Régimen político, el ucraniano, que ilegaliza a la oposición —negacionista de las bondades y las heroicidades de Zelenski— y que es «de los nuestros» porque así lo ha decidido el mismo Borbón jefe de la Defensa (¿quién si no, doña Úrsula?) que ofrece apoyo contra Rusia a las repúblicas bálticas filonazis (y ese apoyo es nuestro sacrificio y no el suyo ni el de Ana Patricia Botín bajando el termostato a 17 grados para chinchar a Putin), y también por ser los responsables de las competencias del Rey los incompetentes ministros competentes, según recoge el artículo 64 de la No-Constitución Española.
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La Guardia que da vivas al Rey independientemente del siglo, ni está completamente bajo la jerarquía de Interior ni bajo la de Defensa. ¿Tiene su Reino escapatorias al control gubernamental, igual que el Opus Dei? ¿Quién es el dios terrenal que les ordena?
Ministros del Estado mínimo para que viva el orden y la ley tan competentes para los intereses nacionales como Margarita Robles, Grande-Marlaska e incluso suena ya el nombre de otra vieja gloria de la Audiencia Nacional que está en tiempo de ser rehabilitado (para el ministerio Fiscal ya va tarde) tras prevaricar en su momento según sentenció la facción judicial rival. Más pistas: no apeló al Tribunal Europeo de Derechos Humanos sito en Estrasburgo sino a la ONU que ni pincha ni corta y que apreció «arbitrariedad» en el arbitraje patrio, como en tantos otros arbitrios de su comité de expertos en Derechos Humanos. A cualquier otro juez le hubieran consentido prevaricar, y eso no es justo. Como decía García-Trevijano, «sin estar corrompido —y por consiguiente cogido por los huevos— no se entra a este Estado». El interfecto figura en los documentales sobre memoria y justicia no-universal (no-universal mientras Martín Villa sea un galardonado por el jefe del Estado y JOSÉ ANTONIO Griñán, hijo de Octaviano, siga en libertad gracias al jefe del Gobierno y su partido estatal), haciendo hincapié en que «no hubo transición EN LA JUSTICIA», y dando a entender que todos los demás poderes están democratizados.
Muestra de lawfare es que un vocal del Consejo General del Poder Judicial en curso (el actual ministro de la Gobernación llegó al poder judicial a propuesta del PP por su fidelidad al torturador Estado), pase a dedo al ministerio de Interior, sin que el PP se pueda quejar por ser cuestión de Estado. Ya es mala suerte para los poderes democratizados que justo tenga más peso la guerra judicial a la que irremisiblemente aboca la demagogia del persuasor ejecutivo-legislativo. Es un puto hombre tuvo que sentenciar acerca de las «mujeres trans» la justicia británica, que usa peluca y que también se administra en nombre de un pariente de Jeová. A la Fiscalía le correspondería investigar a la Guardia que da vivas al Rey independientemente del siglo (ya ha conocido tres), en caso de que hubiera hecho agujeros de bala en cráneos de una sociedad civil no levantada en armas —como otros—, que sabemos que sí y sin remontarnos demasiado en el tiempo. El Equipo Policial de Apoyo (EPA) que se prestó a verificar crímenes de guerra en Bucha, Ucrania, sin haber reconocido todavía los propios, ¿dependiente o independiente del director general de la Policía y la directora de la Guardia Civil que despidieron al EPA en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas en su partida hacia Kyiv?
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Dejan que se pudran en el armario los asuntos que no les conviene airear, y no pasa nada. Forma parte de la penitencia en las cabecitas democristianas.
Esta Guardia, dirigida por primera vez por un Duque, el de Ahumada, y durante la transacción de poderes por el Duque de Suárez y el Marqués de Gutiérrez-Mellado (títulos a posteriori del 23-F), ¿es Civil o es Militar? Porque ni está completamente bajo la jerarquía de Interior ni bajo la de Defensa. ¿Tiene su Reino escapatorias al control gubernamental, igual que el Opus Dei? ¿Quién es el dios terrenal que les ordena? Todos incompetentes e inválidos, digo, a los ojos de la nación (a los ojos del Estado es competente y válida hasta la ministra de Igual Da que sea), porque consiguen que el TEDH estrasburgués condene a la ciudadanía con repercusiones económicas directas e indirectas, y no digamos ya repercusiones sociales, por las malas praxis estatales: torturas, escuchas ilegales por norma (se justificaba Baltasar Garzón ante la expulsión de la carrera judicial, que viene a ser como el lo hacíamos todos de Luis Bárcenas y de los yonquis del dinero en general), parcialidad en los juicios…, y esas cosillas que tienen los Estados dictatocráticos de desecho.
Eso sí que es «poner en riesgo la salud y la economía del resto de los españoles», como decía Miguel Sebastián (vinculado al PSOE) acerca de los no-jeringados porque no les daba la gana. «El lapso de tiempo transcurrido revela una falta de diligencia incompatible con las obligaciones positivas del Estado», suele concluir Estrasburgo al cabo de lustros o incluso décadas desde el incidente en cuestión, amiga de Bruselas y de Fráncfort del Meno ella. Es decir, dejan que se pudran en el armario los asuntos que no les conviene airear, y no pasa nada. Forma parte de la penitencia en las cabecitas democristianas. Supongo que el avispado votante del PSOE al que le tienen que recordar constantemente que los zurdos son los de color rojo y viceversa, creerá que Pedro el Bello (Sanxe para los videntes) ha pulverizado y fumigado las cloacas estatales. Sabemos que el Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil (la Benemérita tiene jefatura aparte de tierra, mar y aire) se encarga de «minimizar ese clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno».
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Además de la articulación administrativa implícita en las nuevas Cortes, dejan atar al franquismo todo lo concerniente a lo que sería un proceso constituyente: fusión, lawfare y detentación de los poderes estatales.
Tampoco podía saber el demos o mayoría de la población para el referéndum de 1976 que el flamante Senado elegido siguiendo criterios ¿de escrutinio mayoritario? que reflejaba la ley «para la Reforma política» 6↓ incorporada a las leyes fundamentales del Reino de la España de Franco, no tendría carácter territorial ni representación de los sectores económicos (pienso en el campo y la industria del presente, la hoz y el martillo en un Estado anticomunista) y que funcionaría como cueva de ladrones para pagos por favores partitocráticos (pienso en el sector del turismo y en el de los verdes y dignos servicios sexuales en un Estado también antiliberal, sobre todo en lo social). La misma ideología o los mismos principios que habían disuelto el Senado en 1923, con potencial hasta entonces para la demarcación representada (había ocho capitanías generales con potestad territorial-militar antes de la dictadura del Generalísimo, degradadas a meras regiones militares cuando el caudillo asume todas las potestades y la última palabra), disponían en 1977 un Senado que nada tiene que ver con las Cámaras Altas de los Estados federales (EE. UU. Rusia, Alemania, Brasil…), a lo sumo con tres senadores por territorio, número impar precisamente para deshacer la paridad y reducir a la mínima expresión la oposición (no gratuita si cobra de un Estado bipartito). Tenemos un Senado tan democrático que en tiempo de crisis (permanente bajo deudocracia crónica) necesita de comités territoriales partidistas y de mesas de negociación en la intimidad.
He aquí el trágala de la Unidad de España, familia de la Unidad de Ucrania y motor de la Unión de Heil der Leyen junto con 720 ¿eurodiputados? Un poder legislativo-ejecutivo (la Comisión Europea) desequilibrado, descontrolado y desinhibido de cualquier justicia terrenal (mucha Ciencia™ pero el Reich de las tres grandes religiones monoteístas no es de este mundo, sólo un tal Dios Trino puede juzgarlos), que chantajea con bloquear/desbloquear el grifo de las ayudas que todos los Estados, sobre todo los enfermitos , necesitan. ¿Una unidad territorial, un voto (o tres)? Pues 27 países por 3 senadores serían 81 eurosenadores de una Europa verdaderamente federal, camino por el que no está yendo Europita (Europa sin Rusia, que sí es federal desde la URSS). Además de la articulación administrativa implícita en la nueva cámara con 41 próceres nombrados a dedo (como su abuelo) por el todavía dictador (como su abuelo de nuevo) Juan Carlos I, dejan atar al franquismo anterior a Franco (al régimen saliente con nuevos rostros) todo lo concerniente a lo que sería un proceso constituyente: fusión, lawfare y detentación de los poderes estatales en el caso del mesianismo que hoy impregna la sociedad hasta el tuétano.
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Faltaba topar judicialmente las investigaciones de crímenes que sabían eran de lesa humanidad y que se podrían iniciar sin la legislación franquista como garante, y lo hacen con la Ley de Amnistía que se aprueba en octubre de 1977, después del trágala de la partidocracia.
Faltaba topar judicialmente las investigaciones de crímenes que sabían eran de lesa humanidad y que se podrían iniciar sin la legislación franquista como garante (la Ley 9/1968 de Secretos Oficiales 4↓ retocada el 11/10/1978 sigue en vigor), y lo hacen con la Ley de Amnistía 7↓ que se aprueba en octubre de 1977, después del trágala de la partidocracia (hegemonizada por el búnker disociado en dos siglas, UCD y AP) que había culminado en junio con el reparto de escaños y del pastel. Sabemos que sus señorías, las de las Cortes preconstitucionales vigentes que lo primero que hacen cuando inician mandato es subirse el sueldo, lo primero que hicieron tras recibir la primera soldada fue amnistiarse a futuro. Desmemoria de muchos y perdón de unos pocos con el que además salían ganando los nacionalcatólicos.
La represión al margen de la guerra fue mayor, a la vista está, desde el bando rebelde, que no doblegó al poder legítimo con los golpes de Estado de Sanjurjo en 1932 o de Mola (requetés), Franco (ejército del Magreb), Yagüe (falangistas), Goded (fusilado por la resistencia en Barcelona)…, y de nuevo Sanjurjo en 1936 (que había sido indultado1↓ durante el bienio radical-cedista para volver a conspirar, el accidente de aviación cuando se dirigía a tomar el mando de las tropas a la sede de la dirección golpista -Burgos- trunca su liderazgo, a la postre en favor de Franco que le concede a Sanjurjo el ascenso póstumo a Capitán General 1↓ ya después de la Victoria pero con reconocimiento retroactivo desde aquella fatídica fecha, 20 de julio de 1936), sino con una larga y cruel guerra en la que la nación española padeció no sólo el abandono de los aliados sino también la complicidad y colaboración de los sublevados con el eje fascista emergente a nivel mundial. Es la Guardia Civil del período franquista la que adopta los fasces como emblema tras el apogeo de las potencias fascistas (enero de 1943), institución manchada de irresponsabilidad e inviolabilidad mientras esté vinculada a la Corona.
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A los maestros y jornaleros desarmados, poco había que amnistiar, nada para ser exactos. Lo mismo que a los funcionarios de la Administración y fuerzas del orden que se mantuvieron fieles a su compromiso. ¿Cuántos asesinados y represaliados no habían tomado las armas, siendo su único pecado que no delito hacer caso de los políticos y sus leyes?
A los maestros y jornaleros desarmados, poco había que amnistiar, nada para ser exactos. Lo mismo que a los funcionarios de la Administración y fuerzas del orden que se mantuvieron fieles a su compromiso. No es el caso de Queipo de Llano, cuyos restos estuvieron ensalzados en una basílica católica hasta hace tres años, y sí el de Domingo Batet, menos conocido y reconocido por la Iglesia a la que ambos feligreses pertenecían. Olvido y mínima penitencia que le sirve al inamovible statu quo para mantener viva en la memoria colectiva la impunidad de unos y la criminalidad de otros, la de los tachados de «antiespañoles».
Por mero pensamiento además, ahí están las sentencias franquistas para el que tenga ojos en la cara así como tiempo y ganas de leerlas. ¿Cuántos asesinados y represaliados no habían tomado las armas (se las negaron a quienes las pidieron), entre ellos mis familiares y los de millones de compatriotas, siendo su único pecado que no delito hacer caso de los políticos y sus leyes (intervinientes en los poderes y negocios del Estado), honrados o no? ¿Generaron los represaliados «violencia inversa» (hago alusión al judici farsa en Catalunya) provocando con su invisible antiespañolidad (visible únicamente por los hechiceros del dios Mercado) al pobre maltratador revanchista? De la nueva falange custodia de los principios atados por Franco que es el PSOE transitado (con el perrosanxismo admitido en esta canalla), mejor ni hablamos. Yo no me molestaría en preguntarles si les apetece «reventar a la derecha» porque me consta que no son tan idiotas como para tirarse piedras contra su tejado.
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Según el Estado y según el Gobierno, ‘el pueblo conquistó las libertades’ abjurando de todo lo que no fuera la atadura franquista. Como reporta la rojosfera del régimen y ergotizan sus verificadores, el pueblo se dejó por el camino más de un centenar de muertos para decir SÍ A TODO.
El jefe de Estado en funciones de la dictadura durante el verano de 1974 y el otoño de 1975, tomó posesión de la dictadura dos días después de la muerte de su predecesor en el cargo y uno antes del bochornoso primer sepelio de Franco. El segundo entierro de Franco, más reciente y en el panteón donde quería la familia (en Mingorrubio, barrio de El Pardo, alejado del mundanal ruido de los falangistas y de José Antonio Primo de Rivera), nos informó de la libertad que colma el ambiente político de vivas a las cadenas. Coincidiendo con el 50 aniversario de la muerte en la cama del dictador (el gallego, no el otro mirlo blanco, que todavía vuela), y para seguir hablando de Franco el partido gubernamental y, automáticamente y por contra, de ETA la facción opositora (es todo lo que se les ocurre, quizás porque funciona), el puto amo del Universo que es Perro Sanxe (mucho más que el mindundi de Bárcenas) y que tiene las ayudas de Von der Brujen por castigo, ha puesto en funcionamiento el quiosco de necesidad «50 [años] en libertad». Y es que, según el Estado y según el Gobierno, que no son lo mismo salvo en las dictaduras (aunque el Estado mínimo sí está dentro del Gobierno y es muy profundo en las monarquías parlamentarias y también en las repúblicas presidencialistas), «el pueblo conquistó las libertades» abjurando de todo lo que no fuera la atadura franquista.
Como reporta la rojosfera del régimen y ergotizan sus verificadores, el pueblo se dejó por el camino más de un centenar de muertos («50 años en libertad» lo llaman en alarde infantiloide) para decir SÍ A TODO lo relevante (SÍ a la Monarquía, SÍ a la Bandera, SÍ a la Iglesia, SÍ a las Bases y SÍ a la Unidad), y para tener la certeza, con el paso de las legislaturas a golpe de real decreto-ley en lo jugoso, de que el pueblo no opta (a través de sus tribunos) ni a la Cámara Alta ni a los ministerios que no son de cartón piedra o para la condicionada propaganda del Reich central europeo. Al circo de la Cámara Baja sí que opta una parte del reino (los que previamente sean súbditos y no ciudadanos), pasen y vean, preséntense a elecciones generales.
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El franquismo ya había constituido la forma de Gobierno y la forma de Estado. El imperio de la puerta giratoria había sido dispuesto y la identidad estatal mantenida.
Cuando el pueblo reivindica poder, los caciques no consideran las protestas «pacíficas» (para pedir libertad para los pigmeos se puede ocupar la calle sin problema), y, además, ya se encargan de violentarlas ellos que tienen potestad para ser violentos e incluso para acusar sin pruebas y emplear montajes (ahí está Pablo Hasel, en la trena y no «en libertad»). ¿Cuándo no ha sido considerado por todo el organigrama neofalangista violencia inversa el pedir la ruptura de los techos de cristal estatales? El franquismo ya había constituido la forma de Gobierno y la forma de Estado, no formalmente, claro. «Todo ha quedado atado y bien atado», había tranquilizado Franco a la cretinizada masa después de la Ley Orgánica del Estado 1/1967 (inviolabilidad de la jefatura estatal a perpetuidad), la Ley 9/1968 de Secretos oficiales y la proclamación de «sucesor a título de rey» de Juan Carlos por el franquismo en 1969. El imperio de la puerta giratoria había sido dispuesto (hasta el juancarlismo no hubo necesidad de salir/entrar del Estado-nación, de homologar el régimen según los requerimientos principalmente económicos de la comunidad internacional) y la identidad estatal mantenida.
Dice el texto acotado en el Parador de Gredos que la confesión católica no tendrá carácter estatal (tampoco el resto), entendido por los escribas como que el Estado no puede entrar a juzgar a la(s) Iglesia(s) y tampoco al Ejército (derecho canónico y castrense en propiedad de los integristas). Pero no se dice en ningún sitio que el Estado, que es un Reino con parentesco divino en la sagrada e inviolable persona física y jurídica del Rey (la de Juan Carlos I es la primera monarquía renovada en cuanto a sacralidad), no tenga carácter confesional. Como sí reflejaba explícitamente la Constitución de las Cortes Constituyentes de la II República (aquí sí emanadas como delegación popular con el propósito de [re]constituir los poderes estatales), que precisamente declararon proscrito al sacrosanto Alfonso XIII y su estirpe cuando España dejó de ser católica. Para volver a hacer católica a España no tuvieron reparo en pasar del imperio de la ley al del obús, de la legitimidad surgida del 14 de abril de 1931 a la tregua de esa monstruosa contienda que es la paz (para el que se lucra con las guerras).
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El franquismo no vino de la ley sino de los obuses para imponer una ley con una justicia inversa, si hay una transición ‘de la ley a la ley’, pasa por aplicarle al régimen su artículo 168, la reforma esencial, la revisión total.
A los que se ofenden por escuchar hablar de RUPTURA con el injusto orden impuesto, les digo: la propia carta otorgada que no vale ni para limpiarse el culo con ella y que violan a diario por todos sus resquicios, posibilita la ruptura (y la separación nítida y definitiva del binomio Estado-Iglesia). Para eso sí vale. Lo que pasa es que no hay huevos (bien caros que están) porque no hay libertad (que les pregunten a las gallinas). El franquismo no vino de la ley sino de los obuses para imponer una ley con una justicia inversa2↓ (donde el culpable por la Ley de Responsabilidades Políticas de 1939 3↓ es el pueblo que no se subleva y respeta las leyes de los políticos, «mayoría silenciosa» cuando están en el poder), si hay una transición «de la ley a la ley», pasa por aplicarle al régimen su artículo 168, la reforma esencial, la revisión total. Ellos ya se aplicaron a sí mismos el artículo 167, una reforma política sin tocar a la Monarquía (Título II), ni a la Iglesia (Título I, Capítulo II, Sección 1.ª junto con el Concordato concernido), ni al Ejército y su militarismo atlantista (Título Preliminar y ley orgánica de organización militar concerniente). Sólo que aquella reforma, traducida hoy día en el Circongreso para la prestidigitación y los juegos malabares, no estaba inclusa en el profiláctico texto al que se iban adicionado leyes fundamentales por «la legitimidad surgida del 18 de julio de 1936» recibida por Juan Carlos I de Su Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo Franco (juramento de lealtad en 1969 al caudillo saliente, ya por entonces bastante deteriorado).
Todo ello constituye el ARTIFICIO (disimulo, cautela, doblez, amaño, ardid, artimaña, astucia, maña, treta, truco, argucia, engaño, tinglado, socaliña, trácala, artería…) aparejado a los ducados de Fernández-Miranda y de Suárez, que volteaba el resultado de las encuestas sobre monarquía o república y que diferencia dos facciones en el búnker político: una más intransigente, reaccionaria y retrógrada (la que recobrará el ejecutivo en 1996) que la otra, que, con más talentum y talante ciliar, emplea la miel para atrapar en la cámara baja al rojerío (antónimo de fachosfera), por sentado minoritario y también descompensado en armamento. Armas ofensivas contra defensivas, tridentes contra antorchas en el mejor de los casos.
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‘España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional’ y ‘El Estado español no tiene religión oficial’ es lo que observaríamos bajo la legitimidad republicana.
La política debiera ser la continuación del mesianismo (del franquismo en Españita, concepto religioso y militar) por otros medios diferentes a su «paz social», que no es sinónimo de estabilidad social ni económica. Liderar el crecimiento europeo y nada es lo mismo cuando Europa decrece en lo social y en lo económico si consideramos el multilateralismo global tendente a dos polos, si miramos fuera del jardín europeo. China no ha llegado a primera potencial mundial iluminada por el faro de Occidente, sino más bien por Confuncio y Lao-Tse. Llegadas las cosas a este punto, la ruptura pasaría por desandar el camino que no debiéramos haber pisado, abandonar la vía militarista inseparable del clericalismo para abrazar la vía cívica y sensata. Superar el obús con una la ley de todos para todos. Desmilitarizar la militarizada sociedad, civilizarla (ninguna generación está civilizada), sustituyendo los intereses por los valores.
Declarar odiosa la deuda ilegítima por ausencia de beneficio para la población con complicidad de los acreedores. Delito de lesa patria, decapitación para los Bourbon en otra época en la vecina campiña de los Cien Mil Hijos de San Louis. O para los Estuardo en la Gran Bretaña. Declarar ominosa la estafa de una vez para siempre si la democracia implica la renovación permanente del pacto social, que es lo opuesto a una contrarreforma perpetua con timos lampedusianos (el búnker del Cuñadísimo de la Agencia EFE y compañía exigen durante la transición, para no rebelarse de nuevo, una «adaptación» del régimen, su verdad y su justicia, a los nuevos tiempos). «España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional» y «El Estado español no tiene religión oficial» es lo que observaríamos bajo la legitimidad republicana, aparte de no pagar los números rojos que nos dejen en herencia los cruzados borbónicos, la monarquía para lamentar ataques yihadistas. Se trata de romper con los de «París bien vale una misa» y «Detrás de mí, que venga el diluvio», que no tienen inconveniente en largarse y dedicarse a otra cosa (quizás a laborar), si los súbditos dejan de ajuntarles.
« Cambiaron los rostros, con nuevos adeptos movimientistas, pero no las instituciones ni los poderes. »
Los escribas pueden reinterpretar los hechos todas las veces que quieran, haciendo pasar a justos por pecadores (de unas creencias no observadas) y viceversa. Lo que no pueden hacer es cambiar el orden cronológico de los gatillados políticos (con los jueces como primeros políticos, los más eminentes). Cambian los rostros, con nuevos adeptos movimientistas , pero no las instituciones ni los poderes. El Estado constituido que posibilitó los negocios del juancarlismo es el mismo para el felipismo, no hay ningún cambio en esencia. No cambia el chasis ni el motor, se renueva la chapa y la pintura. Aquí lo único que transita es el tiempo perdido, recogido en el perrosanxista eslogan «España Avanza», primo hermano del «Vota con Realismo» del flautismo de Suárez. Termino con un croquis que identifica el obstáculo para el avance democrático. En un Reino, por muy Unido que esté, la república y también la democracia son la línea del infinito, el palo con la zanahoria. O, como diría el yeswecanismo patrio, el «horizonte». Saludos a Escocia y al Celtic de Glasgow.
Referencias externas según cronología:
1↑– El indulto del general Sanjurjo (Declaración de Sanjurjo del estado de guerra en agosto de 1932 e indulto de las derechas en abril de 1934, vuelve a conspirar en 1936)
2↑– La Ley de Responsabilidades Políticas, paradigma de la crueldad de la dictadura franquista («Justicia al revés» con carácter retroactivo de Serrano Súñer, personas tanto jurídicas como físicas culpables de no colaborar con la sublevación)
3↑– Ley de 9 de febrero de 1939 de Responsabilidades Políticas (BOE)
4↑– Ley 9/1968 de Secretos Oficiales (BOE)
5↑– Instrumento de Ratificación de España al Acuerdo entre la Santa Sede y el Estado Español, hecho en la Ciudad del Vaticano el 28 de julio de 1976 (BOE)
6↑– Real Decreto 2635/1976, de 24 de noviembre, por el que se somete a Referéndum de la Nación el Proyecto de Ley para la Reforma Política (Real Decreto de 1976 por el que el Gobierno de Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista -no existe UCD hasta un mes antes de elecciones de 1977- «regulará las primeras elecciones a Cortes para constituir un Congreso -nada que ver con Cortes Constituyentes con representantes de un pueblo soberano- de trescientos cincuenta Diputados y elegir doscientos siete Senadores, a razón de cuatro por provincia y uno más por cada provincia insular, dos por Ceuta y dos por Melilla»)
7↑– Ley 46/1977, de 15 de octubre, de Amnistía (BOE)
8↑– La excepcionalidad española (columna de Pedro Sánchez de 19/11/2025)