
Extracto del discurso final de la película «El gran dictador», Charles Chaplin (1940)
El macartismo inducido por el Estado, o estadio demagógico de la nación cuando pintan bastos para los privilegiados, está a la orden del día. Llegó el dictado del capital ficticio para el rearme ya no sólo ideológico, con soflamas patrioteras, sin coste para el Estado pese al riego dinerario clientelar, para repetir cíclicamente como farsa la tregua de la monstruosa guerra que llaman paz entre hermanos. Los escribas vencedores dispondrán nuestra agricultura, mediterránea y/o mesopotámica (spoiler: si «sólo comes», si sólo te preocupa el comercio y el bebercio, te nutrirás de gusanos alimentados por mamíferos, placas solares, molinos de viento y banderas). Los verdaderos americanos mangoneados por los verdaderos judíos (partidarios de la solución de 1 Estado sionista) son los que colocan a punta de metralleta en el Mid East (telón de acero que acaba en los polos de un planeta esférico) a los verdaderos musulmanes que posibilitan sus negocios y favorecen sus intereses. Los mismos que asientan de forma eventual la metralletocracia del Banco Mundial y el FMI (¿habrá oro en la Fed de Fort Knox cuando necesitan piratear constantemente?) son los que, consecuentemente, favorecen la diáspora de terrorismo global.
Y Rusia no empieza las guerras, las termina, como la guerra civil ucraniana de 2014 (¿o sólo tienen «tropas de paz» los atlantistas?), avivada a día de hoy con la incursión en Kursk (crímenes de guerra contra población rusa para atrincherarse en la región fronteriza mientras el guiñapo jefe del régimen de Kyiv acudía a la Casa Blanca para negociar meando en los pantalones al presidente estadounidense). No vivimos bajo «el imperialismo de Putin», como creen, hijos de condenación eterna por hacer caso de los escribas y fariseos hipócritas, los Lola Herrera, José Sacristán o Antonio Resines, en definitiva, los Belén Esteban, el público destino o target de la propaganda belicista (guerra híbrida, en diferentes frentes hasta el control monetario y de fronteras). La situación geopolítica actual es un legado de los que viven, en el polo opuesto que se toca con los neoliberal-conservadores rusos (neocons con líneas rojas), en permanente Civil War gracias a la Segunda Enmienda de su patriciana, esclavista y machista Consti., el derecho a portar armas y a utilizarlas en la Fifth Avenue o en el Capitol con buen abogado.
¿Y cuál ha sido el beneficio de censurar, robar y perseguir a los rusos por el mero hecho de ser rusos (y tener recursos energéticos)? Pues a más censura de los del Mercado Único del Brexit que no quieren «dependencia energética» de Rusia, más injerencia rusa, presuntamente, hasta el punto de tener que anular elecciones y candidatos. Presentaos a elecciones, pero sólo si decís Sí a la Guerra, en cualquier faceta y hasta la derrota. Podemos pensar que Von der Leyen y compañía son idiotas, sí, podemos, o podemos pensar que son nazis refundados en la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (1951 hasta hoy); y también podemos pensar que los seguidores de un credo abocado al fracaso por ser contrario a la esencia humana, son las dos cosas: idiotas y nazis. Piratean el tesoro ruso, levantan las sanciones a los talibanes de Idlib (Siria), censuran media Internet (¿o Arpanet?), ninguneando los derechos humanos por cuestión de nacionalidad o nacimiento, y el resultado es, según el programa de la tele Conspiranoicos, que se han hecho fuertes «los tontos del pueblo».
La película antiamericana que montan los productores hollywoodienses la titulan prorrusa en los Estados confesionales subeuropeos y subamericanos, donde hablan mayoritariamente el idioma del imperio por excelencia, el latino en su variante española. ¿Podría hablar Vladímir Vladímirovich Putin de engrandecer Asia de nuevo (Rusia censurada y expulsada de Europa, recuerden) como lo hace Donald John Trump de América (estrategia de seguridad nacional trumpista de diciembre de 2017 desarrollada a fondo por los bidenistas)? Dado que Gobierno y oposición no disienten en lo relevante, ¿fueron las infancias trans y los «derechos feministas» vinculados, «lo más maravilloso de Biden» y Harris (como dijo nuestra vicepresidenta menos guapa desde que ascendieron a Teresa Ribera a la Champions League de las feas por dentro)?
«La mejor democracia que hemos tenido» coincide siempre con el PSOE más nacionalcatólico que tenemos, no falla. Puede ser Largo Caballero en Trabajo con Miguel Primo de Rivera o Javier Solana en la cartera que quiera con Juan Carlos I el Huido, el de a mí dámelo hecho y te lo daré sabido. El Estado que disfrutó «el Bobón» (como rimó Pablo Hasel) no ha cambiado, y Felipe VI es más distante que el viejo en Emirates. Al tiempo del conflicto con determinadas autoridades del condado de Catalunya, el poli bueno y listo que es la cariátide siniestra de Hércules (el PSOE) zanjó el problema de cara a su militancia (los televidentes) con el lema «ahora tu país», mientras acarreaban la taula de diàleg o mesa de diálogo hacia la intimidad. Toda vez anunciado por baronesas del mismo partido de Koldo y Ábalos, que Puigdemont, tradicionalmente injerenciado por Rusia, debe poder regresar al condado hispánico, toca el país de otros. El país de BlackRock, Ucrania. Una paz duradera y estable pero «justa» en la mente de la oligarquía europea. «Pro Rusia» es el nuevo antivacunismo, la nueva transfobia, la nueva fachosfera. El nuevo antieuropeísmo es el viejo anticonstitucionalismo.